Año sacerdotal/9
EL SACERDOTE Y EL MUNDO DIGITAL
Benedicto XVI ha querido confiar a la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, del 16 de mayo de 2010 un tema, que se inserta felizmente en el camino del Año Sacerdotal: "El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra"[1].
Acercamiento más que legítimo, visto el desarrollo vertiginoso que el mundo de la "red" está alcanzando. Por ejemplo, para presentar la situación de Bélgica, la más reciente encuesta realizada por el NIS (Nationaal Instituut voor de Statistiek), con respecto al uso de Internet en 2009, indica que el 71% de las familias del país posee una computadora (24% más, con respecto al 2006), y que el 67% de ellas tiene acceso regular a Internet. En Holanda, entre núcleos familiares que poseen una computadora y usuarios de la red, las cifras llegan casi al 90%. En Bélgica, investigadores del OIVO (Onderzoeks en Informatiecentrum van de Verbruikersorganities) han notado que, en 2009, nueve de diez jóvenes, entre los 10 y 17 años, usan Internet: 4% más, con respecto al 2008. El uso que se hace entre los 15 y 16 años sube, luego, al 97%. Se comprende, entonces, la amplitud del fenómeno y la recaída que tiene sobre las costumbres y las relaciones sociales.
Queremos detenernos sobre algunos aspectos, subrayados por el Mensaje del Papa para la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, para poner de relieve la enorme potencialidad que el mundo digital ofrece al anuncio del Evangelio. Al mismo tiempo, queremos resaltar algunos puntos firmes, de los cuales, para el sacerdote, emana la misión evangelizadora del 'continente digital', como servicio a la Palabra y de la Palabra.
Puntos firmes
En el Mensaje del Pontífice, el primer acento está puesto sobre el contenido más profundo de la evangelización digital: "La tarea primaria del sacerdote es la de anunciar a Cristo, la Palabra de Dios hecha carne"[2]. Convocada por la Palabra, la Iglesia se pone como signo e instrumento de la comunión que Dios realiza con el hombre y "cada sacerdote está llamado a edificar en Él y con Él"[3].
Anuncio, fidelidad a la Iglesia y compromiso a construir en Cristo y con Cristo, son las finalidades que caracterizan la misión propia del sacerdote.
En un pasaje sucesivo, Benedicto XVI subraya la dimensión interior que debe fundamentar el empeño mediático del sacerdote. Este tiene que evitar asumir formas de presencialismo, o sea, ocupar el espacio-web solo para ocuparlo, con el peligro de que la propia presencia se vuelva cualitativamente irrelevante y fin en sí misma.
La presencia del sacerdote, en cambio, tiene que ser dictada por una fuerte vida interior, porque el sacerdote, en el impacto con el mundo digital, tiene que hacer transparentar su corazón de consagrado. Su intervención debe estar acompañada por "una honda espiritualidad sacerdotal", y también por "una sólida preparación teológica".
Su intervención, pues, no es una cualquiera, sino que debe tener un propio espesor y una identidad de los cuales transparenta la fuente de su misión.
La interioridad y la relación personal con Cristo preceden y dan sentido a la acción mediática. No hay que olvidar, en efecto, "que la fecundidad del ministerio sacerdotal deriva sobre todo de Cristo, a quien encontramos y escuchamos en la oración; a quien anunciamos con la predicación y el testimonio de la vida; a quien conocemos, amamos y celebramos en los sacramentos, sobre todo en el de la Santa Eucaristía y de la Reconciliación"[4].
Responsabilidad, universalidad, encuentro personal
Una vez afirmadas las finalidades fundamentales del anuncio digital y, por parte del sacerdote, de su misión de servicio a la Palabra y de la Palabra, el Pontífice analiza la valencia de esta comunicación.
En el interior de los grandes cambios culturales, los caminos de comunicación abiertos por las conquistas tecnológicas abren nuevas perspectivas de evangelización. La responsabilidad del anuncio, entonces, no solo aumenta, sino que se hace más urgente y reclama un compromiso más motivado y eficaz. "El sacerdote se encuentra como al inicio de una 'nueva historia', porque en la medida en que estas nuevas tecnologías susciten relaciones cada vez más intensas, y cuanto más se amplíen las fronteras del mundo digital, tanto más se verá llamado a ocuparse pastoralmente de este campo, multiplicando su esfuerzo para poner dichos medios al servicio de la Palabra"[5].
Este compromiso suyo, que exige también una seria y competente preparación técnica, va más allá de las tareas del animador "de una comunidad local", sin por eso sustituirlas, porque se abre al universo más vasto de "quienes no creen y desconfían, pero que llevan en el corazón los deseos de absoluto y de verdades perennes, pues esos medios permiten entrar en contacto con creyentes de cualquier religión, con no creyentes y con personas de todas las culturas"[6].
Los nuevos medios ofrecen a los sacerdotes "perspectivas siempre nuevas y pastoralmente ilimitadas, que los solicitan a valorizar la dimensión universal de la Iglesia, para una comunión vasta y concreta"[7].
En el interior de este diálogo la tarea propia del sacerdote es la de "allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y a sus auténticas necesidades espirituales"[8].
Una "diaconía de la cultura"
Juan Pablo II, en el n.° 37 de la Encíclica Redemptoris missio, recordaba: "El trabajo en estos medios, sin embargo, no tiene solamente el objetivo de multiplicar el anuncio. Se trata de un hecho más profundo, porque la evangelización misma de la cultura moderna depende en gran parte de su influjo". Y agregaba: "No basta, pues, usarlos para difundir el mensaje cristiano y el Magisterio de la Iglesia, sino que conviene integrar el mensaje mismo en esta 'nueva cultura' creada por la comunicación moderna".
Retomando este pensamiento de papa Wojtyla, Benedicto XVI agrega que la cultura moderna "surge, antes aún que de los contenidos, del dato mismo de la existencia de nuevos modos de comunicar que utilizan lenguajes nuevos, se sirven de nuevas técnicas y crean nuevas actitudes psicológicas. Todo esto constituye un desafío para la Iglesia, llamada a anunciar el Evangelio a los hombres del tercer milenio manteniendo inalterado su contenido, pero haciéndolo comprensible también gracias a instrumentos y modalidades acordes con la mentalidad y las culturas de hoy"[9].
La Iglesia, entonces, está llamada a promover "una cultura de respeto de la dignidad y del valor de la persona humana, un diálogo enraizado en la búsqueda sincera de la verdad, de la amistad no fin en sí misma, sino capaz de desarrollar los dones de cada uno, para ponerlos al servicio de la comunidad humana. De este modo la Iglesia ejerce la que podríamos definir una 'diaconía de la cultura' en el actual 'continente digital', recorriendo sus caminos para anunciar el Evangelio, la única Palabra que puede salvar al hombre"[10].
El desafío que nos espera no es simple, pero tampoco imposible.
Cada sacerdote tiene la tarea de hacer viva la exhortación final del Mensaje de Benedicto XVI: "Queridos sacerdotes, os renuevo la invitación a asumir con sabiduría las oportunidades específicas que ofrece la moderna comunicación. Que el Señor os convierta en apasionados anunciadores de la Buena Noticia, también en la nueva 'ágora' que han dado a luz los nuevos medios de comunicación"[11].
Maurizio Fomini
[1] Benedicto XVI, Mensaje para la XLIV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (24 de enero de 2010), en www.vatican.va
[2] Benedicto XVI, Mensaje para la XLIV Jornada... , en www.vatican.va
[3] Benedicto XVI, Mensaje para la XLIV Jornada... , en www.vatican.va
[4] Benedicto XVI, Mensaje para la XLIV Jornada... , en www.vatican.va
[5] Benedicto XVI, Mensaje para la XLIV Jornada... , en www.vatican.va
[6] Benedicto XVI, Mensaje para la XLIV Jornada... , en www.vatican.va
[7] Benedicto XVI, Mensaje para la XLIV Jornada... , en www.vatican.va
[8] Benedicto XVI, Mensaje para la XLIV Jornada... , en www.vatican.va
[9] Benedicto XVI, A la Plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales (29 de octubre de 2009), en www.vatican.va
[10] Benedicto XVI, A la Plenaria del Consejo Pontificio... , en www.vatican.va
[11] Benedicto XVI, A la Plenaria del Consejo Pontificio... , en www.vatican.va
11/05/2010
|