La vida comunitaria, lugar histórico donde vivir el Evangelio; interioridad, comunidad y pueblo, como aspectos inseparables de la vida personal que cada miembro está llamado a vivir, son elementos esenciales de la espiritualidad de la Comunidad.
Como la Iglesia, así la Comunidad que la hace presente, es misionera por su naturaleza (cf. AG 2). Los jóvenes y los pobres son opciones preferenciales de la espiritualidad y de la acción apostólica de la Comunidad Redemptor hominis.