La Comunidad Redemptor hominis
La Comunidad Redemptor hominis debe su origen a la persona, al carisma y al ministerio de Emilio Grasso, sacerdote de la diócesis de Roma.
Nuestros orígenes
Ella ve constituir su primer núcleo establemente alrededor de 1970, cuando el P. Emilio, después de dos años de servicio pastoral como vicario parroquial de la parroquia San José Obrero en el Tiburtino, un barrio de la periferia de Roma, con el permiso de la autoridad eclesiástica se traslada a vivir en medio de los chabolistas del Barrio Alessandrino, ejerciendo allí su ministerio.
En aquel contexto de apostolado activo al servicio de los pobres y marginados, un grupo de jóvenes, muchachos y muchachas, se reúne alrededor de él, atraído por su palabra y su testimonio, con un compromiso que se hace cada vez más exigente y total.
Empieza así a desarrollarse una nueva experiencia eclesial alrededor del desafío de vivir el cristianismo au maximum d'urgence contra todo tipo de fácil componendas.
El grupo vive en pobreza, algunos jóvenes trabajan, otros son maestros de los niños de la chabola, marginados por la escuela oficial. Todo se pone en común y se reparte según las necesidades de cada uno.
Estos orígenes históricos, vividos concretamente al lado de los pobres y de los jóvenes de las chabolas romanas, marcarán de manera fundamental la experiencia de Emilio y la identidad de la nueva familia que de él está naciendo.
La Comunidad profundiza progresivamente en sus propias raíces religiosas y en su propia elección de vida. Vuelve a descubrir la lectura monástica, la lectio divina, plasmándose a través de una predicación y una exégesis viviente, en el contexto de una situación existencial altamente conflictiva.
Los miembros, guiados por la paternidad espiritual de Emilio, Padre e inspirador del grupo, son conocidos de manera informal como los "Monjes del Padre".
 
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