¿El Gobierno de los curas?
Los estudios filosóficos son el curso propedéutico para los estudios teológicos, que preparan al sacerdocio.
Cualquier cura (ad maiorem cualquier Obispo) ha estudiado un mínimo de filosofía, para ingresar en los estudios de la teología.
Una distinción común a toda la filosofía escolástica es la que existe entre el objeto material y el objeto formal.
Por objeto material se entiende la cosa particular, a la que un determinado agente dirige su actividad.
Por objeto formal se entiende el aspecto, según el cual cada objeto particular es captado y entendido por el agente, en su actividad.
Dos personas, o la misma persona, pueden enfrentarse con el mismo objeto material, pero bajo dos diferentes objetos formales.
El hecho de tener en común el mismo objeto material no me da ninguna competencia o confiabilidad especial, si debo examinar este mismo objeto material bajo un diferente objeto formal.
El posible ministro de la Secretaría de Acción Social
Leo en "Última Hora" del 29 de mayo de 2008, pág. 11: "Mercedes Lugo, acompañada de su hija, Mirta Maidana, ofreció una conferencia de prensa ayer en la APC, ya con impecables trajes y con peinados nuevos. ... La futura primera dama, Mercedes Lugo, hermana del presidente electo, Fernando Lugo, reveló que está trabajando conjuntamente con el sacerdote con permiso, Pablino Cáceres, posible ministro de la Secretaría de Acción Social (SAS). La futura primera dama refirió que ya tienen algunos planes a ser implementados por el próximo Gobierno en el área social. La señora Mercedes sostuvo que el sacerdote es la persona indicada para titular de la SAS porque conoce mucho sobre los problemas del pueblo. ‘Creo que es un hecho (el nombramiento de Cáceres para la SAS). Estuvimos bosquejando con él algunos trabajos que haremos en conjunto. Es la persona indicada porque conoce mucho la problemática social del país', aseveró la hermana del mandatario electo".
El hecho de que sean la hermana y la sobrina del futuro Presidente de la República de Paraguay, quienes anuncian el nombramiento de un futuro ministro, no me parece algo muy correcto desde un punto de vista de buenos modales constitucionales. Como tampoco es correcto hablar de "sacerdote con permiso". Me gustaría saber de qué permiso se está hablando, y quién dio este permiso.
Pero, no es esta la cuestión que en este caso y ahora interesa.
La cuestión es otra. El hecho de que el sacerdote redentorista, Pablino Cáceres, haya trabajado en la Pastoral Social de la diócesis y en la parroquia Perpetuo Socorro de Pedro Juan Caballero, toca solo el problema de un eventual conocimiento del objeto material, pero, no dice absolutamente nada acerca de lo que concierne al objeto formal.
En efecto, la Pastoral Social de la Iglesia es cosa muy diferente, bajo este aspecto, de la administración de un ministerio gubernamental, aunque fuese el de la Secretaría de Acción Social.
Los fundamentos de la Pastoral Social de la Iglesia
La Pastoral Social de la Iglesia está fundada en la antropología cristiana. Esta "permite un discernimiento de los problemas sociales, para los que no se puede hallar una solución correcta si no se tutela el carácter trascendente de la persona humana, plenamente revelado en la fe. La acción social de los cristianos debe inspirarse en el principio fundamental de la centralidad del hombre. De la exigencia de promover la identidad integral del hombre brota la propuesta de los grandes valores que presiden una convivencia ordenada y fecunda: verdad, justicia, amor, libertad. La pastoral social se esfuerza para que la renovación de la vida pública esté ligada a un efectivo respeto de estos valores. De ese modo, la Iglesia, mediante su multiforme testimonio evangélico, promueve la conciencia de que el bien de todos y de cada uno es el recurso inagotable para desarrollar toda la vida social" (Pontificio Consejo "Justicia y Paz", Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n.º 527).
"Con la programación de oportunos itinerarios formativos, el presbítero debe dar a conocer la doctrina social y promover en los miembros de su comunidad la conciencia del derecho y el deber de ser sujetos activos de esta doctrina. Mediante las celebraciones sacramentales, en particular de la Eucaristía y la Reconciliación, el sacerdote ayuda a vivir el compromiso social como fruto del Misterio salvífico. Debe animar la acción pastoral en el ámbito social, cuidando con particular solicitud la formación y el acompañamiento espiritual de los fieles comprometidos en la vida social y política. El presbítero que ejerce su servicio pastoral en las diversas asociaciones eclesiales, especialmente en las de apostolado social, tiene la misión de favorecer su crecimiento con la necesaria enseñanza de la doctrina social" (Pontificio Consejo "Justicia y Paz", Compendio..., n.º 539).
Por todo lo que se ha dicho, es evidente que, si el objeto material puede ser común, resulta ser muy diferente el objeto formal. Y, si la sobrina o la hermana de un Obispo no saben eso, tendría que conocerlo quien hizo estudios de filosofía, propedéuticos para la teología.
A menos que, no se piense gobernar a la Nación "mediante las celebraciones sacramentales, en particular de la Eucaristía y la Reconciliación".
Mons. Lugo es una persona demasiado inteligente para decir esto y tampoco pensar en ello. Menos inteligentes pueden ser sacerdotes de su entorno, que no comprenden la gravedad de la situación, para el Estado y la Iglesia, de un "gobierno de Obispos, curas, hermanas y sobrinas".
La falta del sentido de una sana laicidad
De cierto, es ridículo (no hablo de la rectitud de su conciencia, que no soy yo que debo juzgar) lo que, en la recepción con ocasión del 25 aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Celso Yegros, habría afirmado un sacerdote, encontrando a Mons. Lugo al lado de otros Obispos: "‘Se siente en casa', dijo uno de los sacerdotes, que no dejaba de repetir, en broma y fuera de micrófono, que ahora volverá de nuevo al Paraguay el catolicismo. ‘Antes teníamos al frente a un protestante', continuó con la broma el religioso", (P. Vargas Quiroz, Lugo renueva relaciones con la jerarquía católica, en "Última Hora", 30 de mayo de 2008, 10).
Sería oportuno no bromear sobre estas cosas. Sobre todo, sería bueno respetar el sufrimiento de quien, compartiendo o no compartiendo la decisión tomada por Mons. Lugo, debe constatar el fracaso de una Iglesia, que no ha sabido preparar a laicos capaces de asumir su vocación laical, en la construcción de una política, no separada, pero sí distinta, de la vocación propia del Clero y de los Obispos. Y el sufrimiento también de tantos laicos, que se ven reducidos, en su mismo campo, a ejecutores de órdenes de curas y Obispos. Tampoco tiene sentido hablar, aunque bromeando, de una guerra entre católicos y protestantes.
Bromear sobre esto pertenece a la estupidez humana, que parece no tener límites.
Sin ilusiones, decía Bertolt Brecht: "La madre de los idiotas está siempre embarazada".
Emilio Grasso
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