testata
  Home   La Comunidad   Centro de Estudios   Contacto   Contribución   Italiano   Nederlands   Français  
Home arrow Artículos (Paraguay) arrow ¿Tener bienes es pecado?
Menu principal
Home
Quiénes somos
Dónde obramos
Nuestras misiones
Escríbenos
Archivo Últimas Noticias
Actividades
Parroquia de Ypacaraí
Centro de Estudios
Publicaciones
Presentación de las Publicaciones
Vida de la misión de Tacuatí
Artículos (Paraguay)
Profundizaciones
Entrevistas
Vida de las misiones en África
Conocer la vida consagrada
Comprender el Derecho Canónico
Apuntes de Espiritualidad
Misionología para todos
Focus Bélgica/Holanda
Testigos desde el norte de Europa
Galería de Imágenes
Temas relacionados
Utilidades
Enlaces
Busca en el sitio
Mapa del sitio

Los artículos publicados
en este sitio se pueden
reproducir solo integralmente

y citando la fuente
www.missionerh.it.

fotobannnersitosp5.jpg

| Stampa |

¿Tener bienes es pecado?



Respondemos a una e-mail, regularmente firmada, que nos ha llegado, en idioma español, con referencia a un artículo aparecido en nuestro sitio. Las opiniones respetuosamente expresadas en ella ofrecen la posibilidad de una contestación articulada y enriquecedora para todos nuestros lectores...



Ypacaraí, 28 de marzo de 2008


Estimado Abogado:

Si Ud. ha leído con atención mi breve
 news, en el sitio www.missionerh.it, puede notar que yo me limito solo a referir, entre comillas, lo que han publicado los periódicos citados.

De mi parte, he escrito solamente que "cualquier comentario sobre el sentido de la pobreza en la vida religiosa o sobre la credibilidad del Obispo de los pobres no me pertenece".


Para ser claro:
 

   1. En ninguna parte he escrito que "el tener bienes es pecado". Yo no sé si Ud. es un creyente y, en tal caso, a cuál religión pertenece. Por eso, tengo que decirle que, para nosotros los católicos, nadie está obligado a vivir los que se llaman consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Esta es una forma de vida adoptada libremente para unirse, de modo especial, a la Iglesia y su ministerio.
Pedro, Ananías y Safira
Nadie puede obligar a nadie a vivir estas formas de vida. En el libro fundamental de los cristianos, la Biblia, podemos leer estas palabras de Pedro a Ananías, quien guardó una parte del dinero de la venta de lo que era de su propiedad mientras que, en su libertad, había prometido poner la totalidad en común con los demás.


Dijo Pedro:
"Ananías, ¿por qué has dejado que Satanás se apoderara de tu corazón? Te has guardado una parte del dinero; ¿por qué intentas engañar al Espíritu Santo? Podías guardar tu propiedad y, si la vendías, podías también quedarte con todo. ¿Por qué has hecho eso? No has mentido a los hombres, sino a Dios" (cf. He 5, 1-4).

Le he escrito esto porque, no conociendo a cuál religión Ud. pertenece, tengo que explicarle que, en la Iglesia católica, de la cual Mons. Lugo es Obispo y ante la cual ha profesado los consejos evangélicos, nadie dice que tener bienes es pecado. Pero, existe una diferencia entre quien ha aceptado profesar libremente los consejos evangélicos de la pobreza, de la castidad y obediencia, y quien no ha hecho esto.


El intendente de Ypacaraí, la ciudad donde vivo, el ingeniero Adalberto Morínigo (PLRA), el 15/01/2007, declaró algo con el cual concuerdo: "Los sacerdotes a los púlpitos y los políticos al poder". Según mi parecer, las relaciones con la Municipalidad son buenas, en el respetoIngeniero Adalberto Morínigo recíproco, sin invasiones de campos, entre Iglesia y Política partidaria.


Si en la Municipalidad no se ponen de acuerdo, y todo sigue paralizado, no es el cura párroco que debe empezar a concertar una oposición, hacer el iluminador, desconcertar a todos, y fundar una alianza para resolver problemas, que los laicos saben y deben solucionar.


A cada uno su libertad. No me gustaría ver que mañana el ingeniero Morínigo pronunciase la homilía o celebrase la Misa y yo dirigiese a la Municipalidad como Intendente.


   2. Mons. Lugo, como está reafirmado por la Conferencia Episcopal del Paraguay, sigue siendo Obispo.

   3. Él, hasta su nombramiento como Obispo, pertenecía a una Congregación Religiosa Clerical.

   4. No obstante el hecho de haber recibido la ordenación episcopal, él sigue siendo miembro de su Instituto (cf. Código de Derecho Canónico, can. 705).

   5. No entro, por su complejidad, en la interpretación de los cánones concernientes al voto de pobreza, a la propiedad y al uso de los bienes.

Por eso, de propósito, he terminado, y me permito repetirlo, afirmando que "cualquier comentario sobre el sentido de la pobreza en la vida religiosa o sobre la credibilidad del Obispo de los pobres no me pertenece".


   6. La cuestión, para mí, es otra y concierne al significado del genitivo Obispo de los pobres. Ud. es un intelectual y sabe bien que el genitivo (de los pobres) puede tener un doble significado: 

       a.   
Genitivo objetivo: el sujeto Obispo habla de los pobres, como puede hablar de cualquier otro argumento. En este caso, los pobres son solo el objeto del cual se habla.

       b.    
Genitivo subjetivo: en este caso, el genitivo de los pobres pertenece al mismo sujeto (el Obispo, en nuestro caso).

   7. Tratándose de un Obispo, y de un Obispo perteneciente a una congregación de vida religiosa, me parece que esta declaración de bienes contrasta con la espiritualidad del genitivo subjetivo (repito: no entro en una interpretación canónica). Si se trata solo de un genitivo objetivo, todos los políticos hablan de los pobres. No he encontrado a nadie que no se ponga en su favor.

En esto, no encuentro ninguna novedad.

   8. Lo que me parece muy grave es esta invasión de campos. Para mí es una ofensa y un desprecio por el laicado que un Obispo se presente como candidato presidencial. Esto es un campo que pertenece a los laicos y no al clero.

Para utilizar sus palabras, "desde el Palacio de López" no es un Obispo el que "debe desempeñar su opción de vida por los demás", sino un laico, que empeña su responsabilidad y no la de la Iglesia.


   9. Todo el Magisterio de la Iglesia, sobre la relación fe-política, obispos-laicos, está muy claro. Benedicto XVI, en la encíclica Deus caritas est (cf. n.os 26-29), habló con extrema claridad.

Yo no tengo ningún título para juzgar a nadie. Puedo juzgar solo mi misma persona. Aquí no se trata de estar juzgando la conciencia de nadie. Se trata del futuro de la Iglesia católica, en este querido país.


Lo saludo con el máximo respeto, esperando, junto con Ud., que se realice el bien de este país, y que los pobres no estén engañados una vez más.

Cordialmente



Emilio Grasso
 

                                                                                                 Temas relacionados

 
< Prec.   Pros. >
Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis. Realidad eclesial fundada en Roma por el P. Emilio Grasso a finales de los años 60
web agency