¿Vuelve la política criolla?
El affaire Benítez Liseras ha encontrado, frente a la crítica generalizada suscitada por su re- pesca (es notorio que el Señor Presidente ama ir a pescar), una primera parcial solución, típica de aquel gatopardismo[1] político, por el cual se cambia algo para que nada cambie.
El día 3 de marzo de 2009, en las págs. 4-5, "ABC Color" titulaba así un texto: "Lugo retrocede en el caso Benítez Liseras, ordenando una investigación exhaustiva para saber qué pasó con el piloto que en el 2005 cayó con un cargamento presuntamente ilegal en el vecino país".
Las sospechas expresadas en un artículo de Sandra López eran bastantes graves: "Los indicios y vínculos recientemente conocidos y relacionados con el caso de la reincorporación del coronel de aviación Lorenzo Benítez Liseras a las filas castrenses, hacen sospechar que parte de la financiación de la campaña política del Presidente Lugo podría haberse generado en el contrabando de cigarrillos".
Es mordaz la declaración del titular del Congreso con respecto a esta cuestión: "Creo que él [léase Presidente Lugo] es el comandante en jefe, el maestro sabe lo que hace, por más de que sea tonto".
El mismo día, también "La Nación" (pág. 3) dedicaba amplio espacio al caso cuestionado, titulando: "Crítica obligó al Presidente a rever su postura".
Del mismo contenido son los artículos de "Última Hora" (págs. 6-7). Bajo el título: "Lugo cede a críticas masivas y congela premio a militar amigo" se señalaba la "preocupación en esferas castrenses", agregando también la declaración del comandante de las Fuerzas Militares: "Lo único que les puedo decir es que la preocupación que tiene la ciudadanía es igual a la preocupación que nosotros tenemos".
Miércoles 4 de marzo de 2009, el caso continuaba a estar presente en los periódicos del país.
En "La Nación" se podía leer (pág. 4): "Presidente dio su versión sobre el sonado caso del militar. Lugo responsabilizó a la Justicia Militar por caso Benítez Liseras. Dijo que dicha instancia le reincorporó a las Fuerzas Armadas al oficial y que le visitó en su casa porque tenía un hijo con problemas mentales".
Por su parte, "Última Hora" tituló (pág. 4): "Presidente tira el fardo al Tribunal Militar en el caso Benítez Liseras. Fernando Lugo negó que sea amigo del coronel Benítez Liseras, acusado de contrabando de cigarrillos en la Argentina. Intentó justificar su error señalando que recibió recomendación del estamento militar".
Lo mismo encontramos en "ABC Color", en la pág. 6.
Jueves 5 de marzo de 2009 llega una primera respuesta al Presidente Lugo. En efecto, podemos leer en la pág. 8 de "La Nación": "Justicia Militar contradice a Lugo en caso Benítez Liseras. Desde el mencionado organismo tiran toda la responsabilidad al Presidente por el blanqueo al militar".
Y "ABC Color" escribe en la pág. 9: "El Presidente Lugo - en conocimiento de los antecedentes delictivos de Benítez Liseras - solicitó, como miembro de la Junta de Calificación de Servicios, y aceptó (como Presidente de la República mediante un decreto) el reintegro del militar condenado a las Fuerzas Armadas de la Nación".
Una nueva carga para el contribuyente
Una vez más Sandra López, en "ABC Color" del 4 de marzo de 2009 (pág. 7), concluye que "la disposición de dejar sin cargo al coronel Lorenzo Benítez Liseras, contrabandista confeso de cigarrillos, será una nueva carga para el contribuyente en concepto de salarios caídos. El Decreto Nº 1.433 del Presidente Lugo le dio vía libre para el cobro de alrededor de G. 150 millones, entre salarios caídos, aguinaldos y aportes de la Unidad Básica Alimentaria (UBA)".
Estos son los hechos, según los principales periódicos del Paraguay.
La pregunta más que legitima, en este caso, como en muchos otros que salen cotidianamente, es: "¿Dónde se encuentra el famoso cambio, por el cual un Obispo, suspendido a divinis, fue elegido Presidente de la República"?
¡Y estamos solo en los primeros seis meses de gobierno!...
Según un destacado diputado socialista uruguayo, Emilio Frugoni (1880-1969), la política criolla es "indigna, subalterna, sensual, frívola, marcada por el fraude, la corrupción, la demagogia y la venalidad, caracterizada por la vaguedad y la heterogeneidad ideológicas, por la explotación de los intereses personales más ilegítimos, por el ‘espíritu de apuesta', la inmoralidad, el caudillaje y las viejas idolatrías, el fanatismo, el tradicionalismo irracional".
Vamos a ver y también esperamos, por el bien del país, que este tan decantado cambio no sea el cambio demagógico e ilusorio de la política criolla.
La Iglesia no se identifica con ningún régimen o partido político.
Su Esposo es el Cristo y ella no debe perder, por el bien de los hombres, su libertad de juicio.
No mira el color de las banderas, sino escucha la voz del Esposo, para poder hablar al corazón de todos los hombres.
Su misión es la de abrir los ojos de los ciegos, el oído de los sordos, la boca de los mudos.
Para hacer esto, ella debe saber arrodillarse delante del Único al que llama "Mi Señor", y no tener miedo de la Verdad.
Es la Verdad y no el Poder lo que nos hace libres. Al final, puede ser que no hayamos solucionado ningún problema, pero no hemos traicionado al Señor y tampoco hemos engañado a los hombres con promesas falsas e ilusorias.
Sobre todo, no hemos engañado a los pobres, a los que Jesús ve como personas y no indistintamente como una clase social. Y con los pobres, concretos, únicos, originales, irrepetibles en su persona, Jesús mismo se ha identificado: sobre esto él nos pedirá cuentas en el día del juicio final.
Emilio Grasso
07/03/09
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