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L'affaire Benítez Liseras


Los principales periódicos del Paraguay de domingo 1 de marzo de 2009 ponen de relieve el desconcierto creado por el "premio concedido por el Presidente Lugo al Coronel Benítez Liseras".Federico Franco

Titula, en primera página, el periódico "La Nación": "Desde el Gobierno objetan la promoción del polémico militar. Condenado por contrabando será ahora jefe de la Inteligencia de la Fuerza Aérea. Rafael Filizzola (Ministro del Interior y uno de los máximos colaboradores del Presidente Lugo) afirma: ‘La Alianza era muy firme en su compromiso contra la corrupción'. Y Federico Franco (Vicepresidente) ha declarado: ‘La actitud más correcta del comandante en Jefe era darle de baja'".

En las páginas 3 y 5 del mismo periódico, hay las declaraciones de exponentes de la oposición. Entre otras, podemos leer que se trata de "broma de mal gusto" o de "burla a la legalidad". Para concluir con este juicio: "La credibilidad de Lugo está muy baja".

En "Última Hora", en las páginas 4 y 5, podemos leer que "hay malestar en las Fuerzas Armadas por la reincorporación de Benítez. Expertos en asuntos militares consideran que la Justicia castrense cometió un grave error al otorgar su sobreseimiento, y peor aún que el Presidente Fernando Lugo lo haya ‘premiado' con cargo de relevancia".

Mientras el senador Marcelo Duarte de Patria Querida "dejó entrever que el mandatario, con este tipo de actitudes, solo está pagando deudas contraídas con sus financistas", este "extraño blanqueo genera ronchas en el seno del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), principal aliado político del actual gobierno", cuyo Ministro de Justicia y Trabajo, Blas Llano, declaró que "la situación amerita una reunión inmediata de la cúpula del PLRA".

Para comprender la gravedad del caso, hay que saber que "el coronel Lorenzo Benítez Liseras fue condenado por la justicia argentina a 4 años, de los que, tras apelar, consiguió la libertad condicional después de dos años de prisión. En el 2005 fue detenido en la provincia de Corrientes con un cargamento de contrabando de cigarrillos. El Presidente Lugo visitó al nuevo jefe de inteligencia en su domicilio la semana pasada y trató de mantener en secreto el encuentro intentando eludir a la prensa" ("La Nación", 1 de marzo de 2009, 3).

De este caso, lo que me ha llamado la atención es el Editorial, publicado en "ABC Color" de laCoronel Benítez Liseras misma fecha (pág. 22).

En este Editorial, con el título: "El Presidente Lugo le debe una explicación a la nación", se lee, volviendo siempre al "pecado original" de la presidencia Lugo (es decir, que un Obispo todavía perteneciente al estado clerical y religioso fue elegido Presidente de la República del Paraguay), que "una cosa es perdonar como sacerdote y otra muy distinta es intentar hacerlo como Presidente de la República, sin siquiera tomarse la molestia de utilizar los conductos constitucionales".

Perdón cristiano y deber de la reparación

Ahora, en el perdón cristiano, sobre todo en el perdón sacramental, cuyo ministro es el sacerdote, está siempre presente el deber de la reparación o de lo que, teológicamente, llamamos la satisfacción.

Es suficiente abrir el Catecismo de la Iglesia Católica para poder leer que "muchos pecados causan daño al prójimo. Es preciso hacer lo posible para repararlo (por ejemplo, restituir las cosas robadas, restablecer la reputación del que ha sido calumniado, compensar las heridas). La simple justicia exige esto. Pero además el pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. La absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó. Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe ‘satisfacer' de manera apropiada o ‘expiar' sus pecados. Esta satisfacción se llama también ‘penitencia'" (n.º 1459).

Para ser más precisos, sería oportuno leer todo el capítulo sobre El respeto de los bienes ajenos (cf. n.os 2408-2414). Las exigencias implicadas en el perdón cristiano van más allá de cualquier ley civil.

El contrabando es la introducción clandestina de mercancías en un país. Haciendo esto se roba al Estado y a toda la comunidad civil. De hecho, se perjudica a lo que la Doctrina Social de la Iglesia llama "justicia legal, que se refiere a lo que el ciudadano debe equitativamente a la comunidad" (Catecismo de la Iglesia Católica, 2411).

Con respecto a esta cuestión, no sería mal poner en práctica lo que enseña el Concilio Vaticano II, citado por todos y conocido por pocos.

En la Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, se afirma con extrema claridad que debemos superar la ética individualista.

Afirma, en propósito, el Concilio: "La profunda y veloz transformación del mundo exige con gran urgencia que no exista nadie que, despreocupado del curso de las cosas e indolente en su inercia, se contente con una ética meramente individualista. El deber de justicia y caridad se cumple cada vez más cuando uno, contribuyendo al bien común según su propia capacidad y las necesidades de los otros, además promueve y ayuda a aquellas instituciones, públicas o privadas, que sirven para mejorar las condiciones de vida de los hombres. Hay quienes, profesando opiniones amplias y generosas, sin embargo viven siempre como si no se preocuparan en absoluto de las necesidades de la sociedad. Más aún, muchos, en diferentes países, no estiman las leyes y las normas sociales. No pocos, con diversos fraudes y engaños, no dudan en evitar los impuestos justos u otras obligaciones debidas a la sociedad" (Gaudium et spes, 30).

Naturalmente, no es de mi pertenencia juzgar el comportamiento del Señor Coronel LorenzoCompendio de la Doctrina Social de la Iglesia Benítez Liseras, ni tampoco el del Señor Presidente de la República.

He querido solo recordar que el perdón cristiano no exime del pagar los daños producidos. Esta y no otra es la doctrina del Magisterio de la Iglesia.

Quería decir solo esto. Nada más, pero, tampoco nada menos.

Esperar que cualquier ciudadano que desempeña cargos institucionales "no haga la ‘vista gorda' a sus allegados, a sus amigotes, a aliados políticos circunstanciales, etc.; que no premie y aliente con su ‘perdón' o frecuente amistosamente a los corruptos fundado en el amiguismo u otra forma de privilegio" ("ABC Color", 1 de marzo de 2009, 22) es algo que interesa a "la Iglesia que tiene el derecho de ser para el hombre maestra de la verdad de fe; no solo de la verdad del dogma, sino también de la verdad moral que brota de la misma naturaleza humana y del Evangelio" (cf. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 70).

Emilio Grasso

02/03/09
 
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