El sentido de la muerte de Jesús
Algunos lectores de nuestro sitio Internet han pedido algunas dilucidaciones sobre el sentido de la muerte de Jesús.
En un artículo del 18 de marzo de 2008, publicado en la pág. 36 de "Última Hora"*, el pa'i Oliva intenta responder a la pregunta: "¿Por qué mataron a Jesús?".
Yo no soy un exegeta y tampoco un teólogo de Dogmática.
Por eso, mi respuesta no puede ser sino muy limitada, considerado también el lugar de publicación para el cual escribo (divulgativo y no de carácter científico) y el tipo de lectores a quienes me dirijo.
Debo decir, también, que el mismo artículo del pa'i Oliva es de tipo divulgativo, y se dirige a un público sencillo y no especializado en el campo.
A todo esto añado una segunda observación: la gente, sobre todo en el Paraguay, hace una gran diferencia entre el hombre común y el pa'i. Por eso, cuando un pa'i (por no hablar de los Obispos) escribe algo, para la mayoría, lo expresado aparece como el pensamiento de la Iglesia.
Además, hay que recordar que es diferente afirmar algo por escrito o durante un discurso, donde uno puede controlar las reacciones de los oyentes, y tiene una mayor libertad para explicar su pensamiento.
Por eso, serían necesarias una mayor prudencia y atención cuando se escribe, porque el texto escrito pertenece tanto al escritor como al lector. En efecto, a la libertad del escritor de expresarse, corresponde también la libertad del lector de interpretar. Existe la que se llama una "apertura interpretativa", que siempre debemos tener presente.
Todo esto vale también para la declaración de sacerdotes y religiosas del Vicariato Apostólico del Pilcomayo y para la explicación que se habría dado de aquella declaración, "que los sacerdotes lo hicieron de manera personal y no representando al Vicariato":
Justificar el hecho solo como una "habilitación en favor de Mons. Lugo como candidato presidencial" es algo bastante ridículo. Este es un problema ya resuelto: no pertenece a la Iglesia sino al Estado de la República del Paraguay interpretar la Carta Constitucional del país. La Conferencia Episcopal ya se ha pronunciado, y los firmantes serán también santos religiosos, pero no tienen ningún título para hablar de derecho constitucional y sostener una postura u otra.
A veces, la justificación, sobre todo cuando está exigida o impuesta, solo empeora la situación.
Jesús murió por nuestros pecados según las Escrituras
Volvamos al artículo del pa'i Oliva. En su afirmación inicial, él escribe: "Mataron en la Cruz a Jesús para que su Padre Dios nos perdonara los muchos pecados de los hombres y mujeres de todos los tiempos". El pa'i Oliva considera esta afirmación "una respuesta piadosa muy en boga".
Yo no sé si esta respuesta está muy en boga. Sobre esto no puedo pronunciarme.
Lo que puedo decir, no como exegeta y tampoco como teólogo, porque no lo soy, sino como un simple fiel de la Santa Iglesia Católica, es que, Jesús murió por nuestros pecados según las Escrituras.
Me permito repetir, porque transmito lo que he recibido, cuanto escribe el Catecismo de la Iglesia Católica en el n.º 601:
"Este designio divino de salvación a través de la muerte del ‘Siervo, el Justo' (Is 53, 11; cf. Hch 3, 14) había sido anunciado antes en la Escritura como un misterio de redención universal, es decir, de rescate que libera a los hombres de la esclavitud del pecado (cf. Is 53, 11-12; Jn 8, 34-36). S. Pablo profesa en una confesión de fe que dice haber ‘recibido' (1Co 15, 3) que ‘Cristo ha muerto por nuestros pecados según las Escrituras' (1Co 15, 3; cf. también Hch 3, 18; 7, 52; 13, 29; 26, 22-23). La muerte redentora de Jesús cumple, en particular, la profecía del Siervo doliente (cf. Is 53, 7-8 y Hch 8, 32-35). Jesús mismo presentó el sentido de su vida y de su muerte a la luz del Siervo doliente (cf. Mt 20, 28). Después de su Resurrección dio esta interpretación de las Escrituras a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 25-27), luego a los propios apóstoles (cf. Lc 24, 44-45)".
A esto tengo que añadir lo que está escrito en los números 571-572:
"El designio salvador de Dios se ha cumplido de ‘una vez por todas' (Hb 9, 26) por la muerte redentora de su Hijo Jesucristo.
La Iglesia permanece fiel a ‘la interpretación de todas las Escrituras' dada por Jesús mismo, tanto antes como después de su Pascua: ‘¿No era necesario que Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?' (Lc 24, 26-27, 44-45). Los padecimientos de Jesús han tomado una forma histórica concreta por el hecho de haber sido ‘reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas' (Mc 8, 31), que lo ‘entregaron a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle' (Mt 20, 19)".
La unicidad de la muerte de Cristo
Me parece que, en su artículo, el pa'i Oliva haga una confusión entre la forma histórica concreta, que los padecimientos y la muerte de Jesús han tomado, y lo que es el designio salvador de Dios; designio salvador que en su artículo desaparece, haciendo así perder sentido a la unicidad de esta muerte.
De esta unicidad habla san Pedro, en su primera carta:
"Pues también Cristo, para llevarnos a Dios, murió una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, muerto en la carne, vivificado en el espíritu" (1P 3, 18).
Ahora bien, reducir esta muerte única a una de las tantas muertes que pueden encontrar los que desafían "a los amos del poder religioso, económico y político", me parece bastante restrictivo y muy diferente de lo que la Iglesia enseña.
Para ser claro: yo soy poco más que un autodidacta y no tengo la preparación para contestar a un padre jesuita.
Por lo que leo, y un texto tiene siempre una "apertura interpretativa", como sostenía el gran semiólogo Umberto Eco, parece que, al final, entre la muerte de Jesucristo y la del Che Guevara, no existe gran diferencia.
No hablo de la fe o de la santidad personal del pa'i Oliva, ni tampoco de su conciencia. Hablo solo de lo que ha escrito.
Y esto me parece fuente de gran confusión.
Emilio Grasso
31/03/08
* En el artículo publicado en la edición digital de "Última Hora" no aparece el nombre del autor, contrariamente a la edición impresa.
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