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UNA RUPTURA EN LA COMUNIÓN ECLESIAL

GENERA CONFUSIÓN ENTRE LOS FIELES




Nuncio Apostólico, Mons. Orlando AntoniniEl discurso de clausura del Octavario Mariano de Caacupé, pronunciado por el Nuncio Apostólico, Mons. Orlando Antonini, sábado 15 de diciembre de 2007, va mucho más allá de una homilía de circunstancia, e interviene, con una posición precisa y documentada, en el debate que concierne a la Iglesia en el Paraguay, después de que el Obispo Emérito de San Pedro, Mons. Fernando Lugo, se ha presentado como candidato a Presidente de la República.

Se puede decir que durante todo el Novenario, los Obispos del Paraguay tuvieron un "perfil bajo", sin mencionar nunca el caso en cuestión.

Única excepción fue una alusión de Mons. Claudio Giménez en su homilía del 8 de diciembre de 2007, donde, en clara alusión a Mons. Lugo, habló de la confusión engendrada por su entrada en campo político.

En su homilía, Mons. Antonini ha intervenido claramente en apoyo de Mons. Giménez, citando integralmente el texto en cuestión.

Un análisis atento de esta homilía, evidencia una lectura histórica, a la luz del más reciente Magisterio de Benedicto XVI, de la actual situación que se vive en el Paraguay. Particularmente profundizada ha sido la reciente encíclica Spe salvi.

La homilía, por el hecho de que ha sido pronunciada por el mismo Representante del Papa, asume un valor particular, que no se podrá evitar de tener en cuenta.

Son cuatro, a mi parecer, las posiciones teológicas en discusión, que sería necesario desarrollar y profundizar:

1. La relación entre historia e historia de la salvación, que trae consigo la relación entre la praxis y la escatología.

2. La reducción del Reino de Dios a los valores del Reino. Esta reducción absolutiza la praxis para instaurar y realizar los valores que, en un progresivo proceso de secularización, pierden su legítimo y propio estatuto epistemológico, para hacerse independientes de cualquier referencia a un Principio Primero y Último, constituyéndose así en valores relativos al tiempo histórico que se vive.

Se cae, de esta manera, en un relativismo ético donde, al final, cualquier praxis encuentra su justificación.

3. La inversión de origen entre pecado personal y estructuras de pecado. Ya no es el pecado personal el que produce y consolida las estructuras de pecado sino, al contrario, son estas estructuras las que generan el pecado personal.

Por eso, se trata de intervenir para cambiar estas estructuras y, en este campo, la única lucha posible es la lucha política, para conquistar el poder y tomar las decisiones más aptas.

Mons. Oscar Arnulfo Romero La visión cristiana - como enseñó el gran Obispo Mons. Oscar Arnulfo Romero - nos dice que la salvación comienza desde el hombre, desde la dignidad del hombre, arrancando de cada hombre sus pecados.

"En el corazón del hombre están los egoísmos, las envidias, las idolatrías y es allí donde surgen las divisiones, los acaparamientos. ... Hay que purificar, pues, esa fuente de todas las esclavitudes. ¿Por qué hay esclavitudes? ¿Por qué hay marginaciones? ¿Por qué hay analfabetismo? ¿Por qué hay enfermedades? ¿Por qué hay un pueblo que gime en el dolor? Todo esto está denunciando que existe el pecado. ... Por eso, este es el llamamiento de Dios: ¡Convertíos! individualmente"
[1].

4. La distinción entre el sacerdocio de los fieles y el sacerdocio ministerial. A propósito, Mons. Antonini cita el Magisterio del Papa en Aparecida, volviendo sobre distinciones bien consolidadas en todo el Magisterio conciliar y posconciliar.


********************


A final, dos observaciones personales, que tienen el límite de quien las hace:

1. No creo que en el próximo futuro la Iglesia en el Paraguay pueda prescindir de esta homilía. Entre otras cosas, hay una afirmación que interroga la consciencia y pide una respuesta. El Nuncio Apostólico, después de una cita del Papa, ha puesto muy claramente un problema. Transcribo textualmente: cuando en el seno de la Iglesia se cuestiona el valor del compromiso sacerdotal, "se llega a dividir al clero y a la feligresía y se provoca en los electores católicos un gran conflicto de conciencia - porque un elector católico, si es católico de verdad, no podría no sentir ese conflicto".

2. Las cuestiones puestas por el Nuncio Apostólico pertenecen todas al campo teológico. Pero, no se puede ignorar que tienen consecuencias políticas. En efecto, más allá de una impugnación de la candidatura de Mons. Lugo, que es cuestión que no pertenece a la Iglesia, se pone el hecho de una desaprobación de un candidato a la Presidencia de la República.

El Nuncio ha puesto un problema ineludible, desde un punto de vista teológico. ¡Maravilla, y es triste deber decirlo, que se haya llegado a este punto! Esto demuestra la falta de preparación teológica en el país y una inicial subestimación del problema.

 Hay que liberarse de ilusiones momentáneas (por ejemplo, de la ilusión del poder de convocatoria en ciertas manifestaciones o en particulares momentos), para concentrarse en un trabajo duro, paciente, no gratificante en lo inmediato y a largo plazo.

Puede ser que todo esto nos purifique y haga trabajar sobre lo que es esencial.

Junto con la fe, la Iglesia "abogada de la justicia y de los pobres", debe actuar con coraje, para que no ocurra que una vez más "desgraciadamente y como de costumbre los mismos pobres, los débiles y los que sufren sean quienes sufrirán en su propia carne las desastrosas consecuencias".

Un montón de buitres y tiburones están al acecho para repartirse, a espaldas de los pobres, el pastel del poder que resta.



E. G.




18/12/07



[1] O.A. Romero, Homilía 5.° Domingo de Cuaresma (ciclo C, 23/03/80).

 
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