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Lee la primera parte: La misión de Tacuatí

 

El departamento y la diócesis de San Pedro

 

Tacuatí forma parte de la diócesis de San Pedro Apóstol. Sus confines coinciden con los del Segundo Departamento que cubre un territorio de 20.002 km2 con una población de 346.564 habitantes, según los datos del 2005 elaborados por la Dirección General de estadística, pero hoy está estimada alrededor de los 361.700 habitantes, con una densidad media de 18 habitantes por km2.

El departamento se divide en 18 distritos con San Pedro de Ycuamandyju como capital departamental. Esta ciudad fue fundada el 16 de marzo de 1786, durante el gobierno de Pedro Mello de Portugal y Villena, por el capitán Pedro García.

San Pedro es uno de los departamentos más extensos del Paraguay y en el curso de los siglos ha sido escenario de hechos históricos singulares. Aquí vivió quien se considera el descubridor del Paraguay, el portugués Alejo García, que fue enterrado en el lugar donde hoy se encuentra la ciudad. Durante la conquista, en el territorio del departamento, fueron fundadas las Reducciones Franciscanas de Ypané y de Guarambaré.

En el siglo XVIII también los Jesuitas pasaron por estas tierras, donde fundaron la Reducción de San Estanislao y, hacia fines del siglo XIX, el territorio de San Pedro  fue escenario de uno de los tantos experimentos utópicos que marcaron la historia del Paraguay: la fundación de la colonia Nueva Germania, obra de Elisabeth Förster-Nietzsche, hermana antisemita del filósofo alemán Friedrich Wilhelm Nietzsche (B. MAGINTYRE, Sulle tracce di Elisabeth Nietzsche, Rizzoli, Milano 1993).

En pleno siglo XX las tierras al este del río Paraguay y al sur del río Jejuí recibieron a los primeros Mennonitas que llegaron al Paraguay y fundaron las colonias de Volendam y Friesland.

Estos grupos fueron atraídos por la calidad de la tierra, que prometía buenos frutos en la agricultura y en la ganadería, por la fertilidad de los campos, de los bosques, por  la abundancia de los ríos, como el Paraguay, el Ypané, el Jejuí, el Aguaray-Guazú, el Manduvirá, y por la  infinidad de arroyos y estanques que completaban la variedad y la riqueza ecológica que ha distinguido el territorio de San Pedro.

La capital departamental conserva hoy algunos de sus edificios antiguos, generalmente de la época de los dos presidentes López.

En esta ciudad se encuentra la catedral de San Pedro Apóstol, centro de la diócesis, como también del gobierno departamental y de otras varias instituciones públicas que cubren el territorio de todo el departamento.

La diócesis fue creada por el papa Pablo VI con la Bula A Christianum Populum el 5 de junio de 1978, separando el territorio de la diócesis de Concepción.

El primer obispo fue Mons. Oscar Páez Garcete, substituido en 1994 por Mons. Fernando Lugo Méndez, que renunció en 2005. Después de dos años de sede vacante, al finalizar el mes de abril de 2007, Mons. Adalberto Martínez Flores, ya obispo de San Lorenzo, fue nombrado al gobierno de esta diócesis.

Hoy, ella está dividida en 18 parroquias y 4 semi-parroquias con 20 sacerdotes, de los cuales 10 diocesanos y 10 religiosos.

La primera evangelización de esta zona se relacionó estrechamente al río Jejuí y a sus extendidas plantaciones de yerba, pobladas, en aquel entonces, por los Guarambarenses y por los Tóbatenos, poblaciones de la familia guaraní.

Los primeros misionarios que llegaron a la región fueron los franciscanos Luís de  Bolaños y Alonso de San Buenaventura, alrededor de 1579. Éstos fundaron, entre otras, las Reducciones de Ypané, Guarambaré, Atyrá y Tobatí.

Inmediatamente después de las invasiones de los Mamelucos (población mestiza, más indígena que europea, originada por la relación entre los primeros europeos con las mujeres indias) y de los Paulistas, ambos provenientes del Brasil, en la segunda mitad del siglo XVII, estas poblaciones emigraron hacia el sur.

El hermano Pedro de Bartolomé, fundador de la Reducción de San Francisco de Asís de Aguaray y de la de Tacuatí, en el siglo XVIII, fue cofundador de la Villa de San Pedro Apóstol de Ycuamandyju.

El fue enterrado en la orilla del río Aguaray Guazú, en la aldea de Lima.

Luego llegaron los Jesuitas y fundaron en estas tierras la ya citada Reducción de San Estanislao, en la orilla del río Tapirakuai.

También el clero secular tuvo un papel preponderante en la evangelización de los indígenas de la región a lo largo del río.

El territorio de la diócesis de San Pedro se considera el más pobre y conflictivo de todo el país.

Esta es una zona especialmente agrícola, con mucha ganadería y con importante explotación de los bosques. El nivel de vida de la mayoría de la población campesina es el de subsistencia.

Los campesinos están sensibilizados y organizados más que en otras partes y el problema de los "sin tierra" ha asumido a menudo la forma de lucha contra las fuerzas gubernamentales, a través de ocupaciones de propiedad, enfrentamientos violentos, muertos y heridos, detenciones y duras represiones por  parte de la policía.



29/09/07
 

 
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