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Lee la primera parte: La misión de Tacuatí
Lee la segunda parte: El departamento y la diócesis de San Pedro 

 

Origen y fundación de Tacuatí



Tacuatí, cuyo nombre en guaraní significa  "caña de azúcar", cultivo que probablemente ya se practicaba en esta zona en la época de su fundación, nació oficialmente como Reducción franciscana en 1788.

Fue fundada por el franciscano Pedro de Bartolomé, cofundador de la ciudad de San Pedro de Ycuamandyju, capital departamental y sede episcopal.

El origen de Tacuatí se pierde en la noche de los tiempos. En 1974, un arqueólogo francés, Jacques de Mahieu, que realizaba estudios sobre los movimientos y las migraciones de los Vikingos y los Celtas, llegó a Tacuatí para verificar su teoría, de que grupos de estas poblaciones habrían llegado al Paraguay siglos antes del descubrimiento de Cristóbal Colón.

De Mahieu ya había encontrado rastros de los navegantes nórdicos y había determinado que numerosas inscripciones talladas en las paredes de las grutas de la Cordillera del Amambay correspondían al lenguaje futhark de los Vikingos y al ogam de los Celtas y que habrían sido realizadas en el siglo XII.

Sus investigaciones señalaban que habría existido un templo con las características de la cultura vikinga enterrado en el mismo centro de Tacuatí.

 En efecto, el arqueólogo, excavando en un terreno abandonado detrás de la vieja iglesia y cerca del cementerio, llevó a la luz largos muros de piedra edificados sin cemento, restos de galerías y hasta una gran roca con extrañas inscripciones. El científico se llevó la roca para estudiarla en Europa y prometió volver a Tacuatí para restaurar las ruinas y convertirlas en una atracción turística. Nunca más regresó. Poco después publicó los resultados de sus investigaciones en un libro traducido también en español (J. DE MAHIEU, El rey vikingo del Paraguay, Hachette, París 1979).

En Tacuatí el hecho quedó como una curiosa anécdota. El tiempo y la desidia se encargaron de enterrar nuevamente el templo vikingo. Hoy sólo queda una pequeña hilera del muro a flor de tierra, que se confunde con otras ruinas, las de un pueblo que lucha contra el olvido.

La fecha oficial, por lo tanto, de la fundación de Tacuatí sigue siendo la de la Reducción franciscana, la cual, visto que no prosperaba, cinco años después fue definitivamente abandonada por los Franciscanos y confiada, después de algunosVirgen de las Mercedes años, a los padres Mercedarios, que dieron el nombre actual a la parroquia y celebraron su primera misa el 24 de septiembre de 1799 (día elegido como fecha oficial de la fundación de Tacuatí).

Hay referencias que indican que Tacuatí fue utilizada por el dictador José Gaspar Rodríguez de Francia (1766-1840) como lugar donde confinar a sus enemigos políticos, así como parece que ha sido utilizada para relegar a los enfermos de lepra que tenían que vivir lejos y aislados de los centros habitados.

Después de los padres Mercedarios, la misión ya no tuvo  la presencia estable de un sacerdote o de una comunidad religiosa y dependió, para la administración de los sacramentos, de las parroquias cercanas.

Al final de los años setenta, la misión tuvo un sacerdote residente en la persona del padre jesuita Francisco Ayala, muerto en un accidente en 1983. Después de él, desde 1985 hasta 1988, se establecieron en la misión tres religiosas de la congregación Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, pero  poco tiempo después abandonaron Tacuatí.

Esta situación de inestabilidad y de dependencia pastoral del exterior duró hasta  mayo de 1996, cuando el entonces Obispo de San Pedro Apóstol, Mons. Fernando Lugo Méndez, confió la misión a la Comunidad Redemptor hominis.





06/10/07

                                                  Reducciones  franciscanas

Junto a los conquistadores españoles y portugueses, llegaron al Paraguay también los primeros clérigos y religiosos, unos veinte inicialmente. Entre éstos , la historia ha conservado los nombres de algunos religiosos de la Orden de los Mercedarios y la de San Jerónimo; figuraron también algunos miembros del clero secular.

La fortaleza de Asunción fue fundada en 1537 y desde entonces nacieron aquí las primeras iglesias; sin embargo, en 1575, desde el punto de vista religioso, este territorio había sido tocado muy poco y en momentos esporádicos por uno u otro evangelizador, casi siempre para una acción de sacramentalización.

La evangelización comenzó con las mujeres indígenas que, legítima o ilegítimamente, se unieron a los españoles, y de sus hijos mestizos que pronto formaron en el Paraguay el principal núcleo cristiano. En 1545 constituían ya un grupo de 600 personas.

Las primeras misiones guaraníes del Paraguay, comenzaron en 1580 con el padre franciscano Luís de Bolaños que, con sus compañeros, dio vida a la experiencia de las Reducciones franciscanas, una manera de evangelización y de vida cristiana que los indígenas del Paraguay y del Río de la Plata experimentaron durante más de dos siglos y medio.

Éstas fueron instituciones clave del apostolado de los Franciscanos, empujados  por varios intentos anteriores, pero sobretodo por la dispersión y por las costumbres salvajes de los indios que hacían difícil la evangelización. Los Jesuitas, después, llevaron esta experiencia al máximo desarrollo en los siglos XVII y XVIII.

Al principio, el trabajo de Bolaños y de sus compañeros era el de catequizar a los indios, enseñarles las normas de higiene de acuerdo con la cultura occidental, suprimir la desnudez, evitar la poligamia y la cohabitación en casas sin paredes, luchar contra la superstición, la antropofagia y la brujería, contrarias a la doctrina cristiana. De acuerdo con la mentalidad de la época, no se podía pensar cristianizar a los indios sin antes civilizarlos, a través de la sumisión a una vida política y humana.

Bolaños no tardó mucho en aprender la lengua guaraní y hablarla con facilidad. Fue este un instrumento fundamental y una gran conquista para la evangelización y la comunicación. Ahora se trataba de hacer comprender la doctrina y no solo de sacramentalizar, come se había hecho hasta entonces.

Bolaños profundizó cada vez más el conocimiento de los indios y perfeccionó el guaraní; al mismo tiempo aprendió la cultura religiosa y las creencias locales. Tradujo en guaraní los rezos y el catequismo límense.

La reputación que tenían los Franciscanos entre los indígenas se amplió pronto en otras regiones y con ella la demanda de su presencia en las campañas en el interior del país.

El éxito evangelizador de estos predicadores llegó hasta los confines más lejanos de Asunción, donde fundaron las Reducciones que constituyen hoy importantes núcleos urbanos del país, entre otros Atyrá, Tobatí, Ypané, Guarambaré, Ita, Yaguaron, Itapé, Caazapá, Yuty, Cango (Gral Artigas), Lima del Aguaray, San Isidro de Curuguaty.
 

 

 
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