Lee la primera parte: La misión de Tacuatí
Lee la segunda parte: El departamento y la diócesis de San Pedro
Lee la tercera parte: Origen y fundación de Tacuatí
Situación demográfica, socio-económica
y religiosa de Tacuatí
Condiciones de vida de la población
La gran mayoría de la población de Tacuatí, a excepción de un pequeño núcleo urbano (alrededor de 2.500 personas), vive en condiciones de pobreza, a veces extrema.
A menudo todos los miembros de la familia, siempre numerosa (en Tacuatí el promedio de los miembros de una familia campesina es de siete personas), viven amontonados en una única pieza, en una promiscuidad deshumana, sin tener un pequeño espacio vital que proteja un mínimo de intimidad.
Las condiciones higiénico-sanitarias son, a menudo, precarias para una vida que se quiera considerar humana.
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Necesidad-base insatisfecha (NBI) (dados relativos al censo 2002)
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Población
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Total de la población
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11.380
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NBI para la educación
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17,5%
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NBI para la habitación
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52,6%
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NBI para la salud
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16,1%
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NBI para la subsistencia
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30,2%
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Por lo menos un NBI
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65,3%
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El 52,6% de la población no puede satisfacer la que se considera la necesidad-base de un alojamiento decoroso y apto para el número de miembros de la familia; el 30,2% vive en condiciones de subsistencia, no teniendo una renta suficiente.
Más en general, el 65% de la población, con referencia a los datos del censo de 2002, no satisface por lo menos una de las necesidades-base de la vida, (consideradas en América Latina indicadores de pobreza), como el acceso a la educación en edad escolar, a las condiciones sanitarias mínimas, a un alojamiento adecuado y a una renta satisfactoria.
No tenemos un dato detallado con respecto al índice de pobreza de la zona de Tacuatí, sin embargo, él refleja, con una tendencia al empeoramiento, la situación de la población rural del país de la cual, en 2005, el 36,6% vivía en condiciones de pobreza y de este porcentaje, el 20,8% en estado de pobreza extrema.
La mayor parte de la población del distrito de Tacuatí, según los datos del censo nacional de 2002, tiene menos de 30 años. Se trata de niños y jóvenes a quienes las condiciones familiares y sociales de la zona ofrecen pocas perspectivas.
Distribución de la población por grupos de edad en el distrito de Tacuatí(Datos del censo de 2002) *
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Grupos de edad
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hombres
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mujeres
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total
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área urbana
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área rural
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hombres mujeres total
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hombres mujeres total
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0-4 años
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960
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881
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1.841
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151
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147
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298
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809
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734
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1.543
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5-9
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896
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904
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1.800
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143
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158
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301
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753
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746
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1.499
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10-14
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839
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764
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1.603
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137
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148
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285
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702
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616
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1.318
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15-29
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1.556
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1.349
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2.905
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234
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271
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505
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1.322
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1.078
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2.400
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30-59
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1.449
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1.191
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2.640
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232
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247
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479
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1.217
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944
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2.161
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Más de 60 años
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268
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244
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512
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62
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58
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120
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206
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186
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392
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Totales
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5.968
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5.333
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11.301
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959
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1.029
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1.988
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5.009
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4.304
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9.313
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* Según los datos de la municipalidad, la población cuenta actualmente 17.052 habitantes, pero no hay una distribución estadística articulada por grupos de edad.
Actividades laborales y economía
La agricultura y la ganadería son los recursos principales que tiene la población de Tacuatí.
Hasta hace pocos años podía contar también con un reserva notable de bosques con maderas preciadas. El corte indiscriminado y sin control de los árboles y la práctica difundida del contrabando de madera han determinado, en poco tiempo, la desaparición casi total de los bosques.
Los cultivos principales de la zona son: soja, maíz, sésamo, algodón, arroz (la calidad que no tiene necesidad de mucha agua), poroto y mandioca (uno de los ingredientes fundamentales en la alimentación en Paraguay).
A nivel de fruta se producen: naranjas, mandarinas, plátanos, piñas y mangos.
Lo que falta tradicionalmente en el cultivo y en la alimentación de la población de esta zona es las hortalizas en todas sus variedades. Este desequilibrio dietético está a la base de muchos problemas de salud que afectan a niños y adultos.
La gran mayoría de la población se entrega a la agricultura y a la ganadería en pequeñas parcelas de tierra con métodos e instrumentos rudimentarios. Este sistema de producción condena al pequeño agricultor a una economía de pura subsistencia donde el ahorro es casi imposible.
La mecanización y la producción agrícola en gran escala y de tipo intensivo se practican solamente en la colonia Menonita y en algunos latifundios, propiedad de empresas agroalimenticias.
La ganadería en gran escala, casi exclusivamente vacuna, es practicada solamente por algunos grandes latifundistas de la zona, generalmente extranjeros, que reservan miles y miles de hectáreas a pasto o a cultivo de soja y de maíz. La carne está destinada al consumo interno y, sobre todo, a la exportación. En estas grandes compañías agrícolas trabajan de vez en cuando, como jornaleros, muchos campesinos.
La única actividad a nivel semi-industrial presente en la zona es la de los aserraderos. Hasta hace algunos años había en el territorio del distrito de Tacuatí diez aserraderos. Hoy se han reducido a cuatro por el agotamiento de la madera disponible en los inmediatos alrededores.
El aislamiento estructural
El aislamiento vial y telefónico de Tacuatí es casi total.
Los dos caminos trillados que conectan el centro de la misión con el tramo de ruta asfaltada en dirección de Asunción (35 kilómetros) o, al lado opuesto, con el tramo asfaltado de la ciudad de Horqueta en dirección de Concepción (40 kilómetros), están leteralmente sembrados de agujeros, fango y charcos de agua si llueve o de arena muy fina, más peligrosa que el fango, si la tierra se seca.
Tacuatí-centro dispone solamente de dos líneas telefónicas de tipo convencional (no digital) para servir aproximadamente a las 2.500 personas que allí viven.
Cuando hay malas condiciones atmosféricas la línea se interrumpe por precaución. La misma línea se corta automáticamente cuando se produce una interrupción en la distribución de energía eléctrica. Esto sucede sin previo aviso, sin una relación de causa-efecto con la situación del tiempo atmosférico y durante períodos de tiempo que nadie puede prever.
La situación sanitaria
El centro de Tacuatí y tres de los asentamientos campesinos más grandes disponen de un pozo artesiano para la extracción de agua potable y de un pequeño acueducto que alcanza solamente una pequeña porción de los asentamientos y no en manera constante.
Muchos campesinos beben agua no potable de los pozos pocos profundos cavados por ellos mismos cerca de su propia habitación, a menudo a breve distancia del pozo negro, con el consiguiente gran peligro de contaminación y de contraer graves enfermedades gastrointestinales.
En Tacuatí-centro existen tres "farmacias", mal provistas, que facilitan la auto-medicación, visto que el Puesto de salud central no tiene ni un médico, ni instrumentos ni medicinas adecuados para una emergencia médica decente. Hay otros cinco Puestos de salud en otras tantas compañías, que trabajan como secciones del central.
La población, por lo tanto, está confiada a un grupo de enfermeros que, más allá de su propia experiencia personal, no pueden contar con ningún tipo de ayuda por parte del Estado.
Hay una ambulancia (donación del pueblo japonés a la población de Tacuatí), que sin embargo está casi siempre rota y por lo tanto inutilizable.
El hospital más cercano es el de la ciudad de Horqueta, a 40 kilómetros de distancia.
La falta de estructuras sanitarias adecuadas y la permanencia en la cultura popular de prácticas y creencias ancestrales, favorecen el recurso de la población más pobre al "curanderismo", a personajes conocidos como "curanderos" que, muchas veces con sus métodos, transforman enfermedades curables fácilmente en enfermedades mortales.
La nutrición, por último, como ya ha sido precisado, la mayoría de las veces es escasa y, sobre todo, no es correctamente variada: esto crea la carencia crónica de sustancias fundamentales para el desarrollo armónico del organismo humano, sobre todo en la fase del crecimiento.
La situación escolar
Uno de los problemas más serios de Tacuatí es el de la formación escolar.
La situación del sistema educativo en el territorio de la misión refleja el cua dro más general presente en ámbito rural a nivel nacional, con casi la mitad de la población con una edad inferior a los 18 años.
En Paraguay, de hecho, entre la población activa del campo, a partir de los 15 años, el índice del analfabetismo absoluto toca el 10,2%, mientras que en la zona urbana es del 7,1%. El analfabetismo funcional en cambio llega al 50-60% en el campo, mientras que el promedio nacional alcanza el 27%.
En Tacuatí un grupo considerable de niños, adolescentes y jóvenes, sobre todo en la zona inmensa fuera del centro urbano, está excluido del sistema escolar. El 17,5% de la población no tiene acceso a la educación.
Entre los mismos alumnos y estudiantes inscritos se registra un índice de abandono muy elevado sea en la escuela primaria, sea en la secundaria. Esto es debido muchas veces al aislamiento del lugar en donde viven, a las grandes distancias que deben recorrer a pie para llegar a la escuela más cercana, a la i ndiferencia de los padres y al prevalecer de la necesidad del trabajo infantil para la supervivencia de la familia. Muchos niños en edad escolar, a veces pequeños, recorren kilómetros y kilómetros cada día para vender, de puerta en puerta, algunos de los productos de la huerta de su casa. Las niñas son las más expuestas a peligros de cualquier tipo, sobre todo de abuso sexual.
La consecuencia de todo esto es que aproximadamente un cuarto de la población activa de Tacuatí sufre de un analfabetismo total o funcional.
En Tacuatí-centro existen 3 escuelas primarias, de las cuales solo una tiene el ciclo completo. A nivel secundario hay dos colegios (Tacuatí-centro y Potrero Tacuatí). Todas las compañías y los asentamientos, por otra parte, tienen una escuela primaria, aunque no de ciclo completo, incluidos los dos asentamientos (Ñu Rugua y Jeroky Roka) donde están presentes los indígenas.
Las escuelas existentes, sin embargo, no siempre tienen salas de clase adecuadas y, a menudo, faltan los maestros. Muchos entre los profesores activos no reciben el salario y viven de los alimentos que les ofrece la comunidad en la que trabajan.
El nivel de instrucción es de escasa calidad, sea en el centro como en el resto del territorio del distrito. Los docentes no están motivados, no disponen de instrumentos didácticos y no tienen posibilidad para seguir cursos de formación profesional para el aggiornamento.
En la ciudad de Tacuatí no existe una biblioteca. Los periódicos llegan aunque con retraso, se alcanzan dos canales de la televisión y una radio local que todo el día transmite, casi exclusivamente, música y publicidad.
La situación religiosa
La gran mayoría de la población de Tacuatí se profesa cristiana y católica. Existen, además de los Menonitas, otras comunidades eclesiales de distintas denominaciones cristianas.
La religiosidad popular heredada de la primera evangelización, durante el período de la conquista y de la colonización española, ha mantenido viva, de cierta manera aunque en sus límites, la fe cristiana y una estructura mínima de comunidad eclesial, también en situaciones caracterizadas por el completo aislamiento y por la falta de personal religioso.
El problema religioso de Tacuatí, y de otras realidades semejantes en América Latina, es como purificar y evangelizar esta religiosidad popular que, en su aspecto negativo, podría oponer a la predicación de la palabra de Dios y a la dinámica de cambio y de secuela que podría brotar, la fijeza autosuficiente de prácticas religiosas que favorecen más la resignación que el anhelo de una transformación personal y comunitaria.
El contexto de pobreza endémica y de aislamiento geográfico, social y cultural de Tacuatí ha creado, en el curso de varias generaciones, una mentalidad de dependencia paternalista del poder político local y de indiferencia con respecto a los problemas que interesan a toda la comunidad civil.
Esta mentalidad de dependencia y de indiferencia se repercute también en la concepción de la vida cristiana, que arriesga reducirse a simple sacramentalización, dependiente del sacerdote, y a devoción privada que n o considera como necesaria la construcción de la comunidad eclesial.
A esto se añade el hecho de que los que se profesan cristianos y católicos muy a menudo no conocen las verdades más elementales de su fe. Estas personas, en su ignorancia, están expuestas sin defensa alguna, a influjos pseudo-religiosos, esotéricos y a una publicidad agresiva, que llena su vida cada vez más por medio de un acceso gradual, pero en continuo crecimiento, a los medios de comunicación, sobre todo la televisión.
20/10/07
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