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Vida consagrada en África/10
LeER la PRIMERA PARTE
BAKHITA Y LA PURIFICACIÓN DE LA MEMORIA/2
¿En qué consiste la esperanza cristiana, que es liberación y redención?
Antes del encuentro con Cristo, el hombre se halla sin esperanza, afirma Benedicto XVI en su encíclica Spe salvi, ya que la esperanza nace del conocimiento de Dios. "Para nosotros, que vivimos desde siempre con el concepto cristiano de Dios y nos hemos acostumbrado a él, el tener esperanza, que proviene del encuentro real con este Dios, es casi imperceptible. El ejemplo de una santa de nuestro tiempo puede, en cierta medida, ayudarnos a entender qué significa encontrar por primera vez y realmente a este Dios. Me refiero a la africana Josefina Bakhita"[1].
La vida de esta esclava sudanesa es un testimonio viviente de la esperanza cristiana, que nace del encuentro con Cristo y transforma la vida.
Madre Morena
Después de tantos dueños de los cuales había sido propiedad, Bakhita conoció a su definitivo "Parón", como llamó, en dialecto veneciano, al Dios viviente, al Dios de Jesucristo, a cuyo servicio permaneció por toda la vida.
A los 24 años pidió hacerse religiosa y, en 1893, fue admitida al noviciado de las Hermanas de la Caridad, en Venecia. Al cabo de tres años, pronunció los primeros votos, después de haber sido examinada por una autoridad eclesiástica, según la praxis de entonces.
Quien examinó a Bakhita fue directamente el patriarca de Venecia, el cual tanto había oído hablar de esta africana que, algunos años antes, había movilizado a su antecesor y a varias autoridades de Venecia. Se trató del Card. Giuseppe Sarto, el futuro papa Pío x, canonizado en 1952. Fue un diálogo entre... santos su encuentro, del cual la crónica trae solo las palabras de admiración y estímulo del cardenal a la futura profesa negra.
En 1902 Bakhita llegó a Schio, un suburbio en las cercanías de Vicenza. Las Hijas de la Caridad, las Canosianas, en 1886 se habían establecido allí, donde administraban un centro de educación y apostolado, con jardín de infancia, escuela primaria y superior, cursos de bordado y costura, un orfanato y un internado. Madre Morena, como ya la llamaban, permaneció allí por toda su vida, humilde y laboriosa, alternando el trabajo con la cocina, la sacristía y la portería.
En 1910, por invitación de la Superiora, Bakhita puso por escrito su historia. Aquella "historia maravillosa", retomada por Ida Zanolini en un libro exitoso, publicado en 1931 con este mismo título. La fama de Bakhita se propagó; todos querían conocer, ver, escuchar a Madre Morena.
Contar la bondad del "Parón"
La vida de Bakhita ha sido un relato espontáneo e ininterrumpido de la bondad que el Parón ha mostrado hacia ella, pobre esclava negra. "¡El Parón es bon!", no se cansaba de repetir a pequeños y mayores, siempre llena de estupor y conmoción ante el hecho de haber sido amada y elegida por él como hija. Para Bakhita, el haber conocido a Dios era una gracia inmensa, que tantos sus hermanos y hermanas de África no habían recibido.
Durante la Primera Guerra Mundial, se distinguió en el servicio ofrecido en el hospital de sangre, montado en las cercanías de Schio, donde asistía a los heridos y moribundos, con gran ternura y cuidado. Contaba a todos, simples soldados u oficiales, su historia, sus aventuras, la misericordia divina.
En 1933, la Superiora de las Hermanas de la Caridad le pidió que acompañara, en una vuelta de propaganda misionera que duró tres años, a una hermana suya, experta y hábil en explicar los problemas y las necesidades de las misiones.
Bakhita tuvo que recorrer Italia, hablar en oratorios, parroquias y salas públicas. Más tarde, confió cómo fue duro para ella hacerse ver y hablar en público. No amaba aquel clamor, aquella exposición de sí; en aquel comienzo de siglo, en Italia, una hermana negra despertaba mucha curiosidad. "¡Quieren ver a la bestia rara!", decía, con el humorismo que la caracterizaba frecuentemente, del mismo modo como cuando le pidieron vender el libro que contaba su vida, y ella lo hacía preguntando: ¿"Hay alguien que me quiera comprar por dos francos?"[2].
Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras Schio fue amenazada por las bombas, Bakhita continuó tranquila allí su actividad, infundiendo coraje a los demás. Aquel Parón que la había liberado de los leones, de los tigres y las panteras, ¿no la habría protegido de las bombas? Ella estaba segura de que las bombas no habrían caído sobre la escuela de las Hermanas ni sobre la ciudad, como, en efecto, aconteció.
El regreso a casa
Una larga y penosa enfermedad marcó el último período de su vida. En su agonía, la ex esclava suplicó: "¡Quitadme las cadenas, que me lastiman!".
Las cadenas de la tierra le fueron definitivamente quitadas, y Madre Morena murió el 8 de febrero de 1947. Fue beatificada en 1992 y declarada santa el 1 de octubre de 2000.
El 10 de febrero de 1993, Juan Pablo II viajó a Sudán. Un busto de bronce con un relicario de Bakhita, donado al Papa por la Madre General de las Monjas Canosianas, está depositado en la Catedral de Jartum.
Así, Josefina Bakhita ha vuelto a casa, llevando en sí la historia atormentada de África, de la esclavitud, del islam, de la colonización, pero también del occidente, de los misioneros, del diálogo con Europa, trayendo sobre todo la esperanza para la promoción y la dignidad de la mujer, trasformada en objeto por el consumismo o hecha esclava por las culturas[3].
Y Bakhita ha visto finalmente atendida la humilde oración dirigida al "Parón", en el día de su consagración:
O Señor, si pudiese volar allá abajo adonde mi gente, y anunciar a todos, con fuertes gritas, tu bondad. ¡Cuántas almas estarían atraídas hacia ti...Todos, todos los pobres de África!
O Jesús, ¡haz que también ellos te conozcan y te amen!
Silvia Recchi
[1] Spe salvi, 3.
[2] Cf. A. Sicari, Il quarto libro dei ritratti dei santi, Jaka Book, Milano 1994, 186.
[3] Cf. R. I. Zanini, Bakhita. Inchiesta su una santa per il 2000, San Paolo, Cinisello Balsamo (MI) 2000, 131.
24/11/09
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