Vida consagrada en África/12
EVANGELIZAR EL CIBERESPACIO
Para quien vive en Camerún, no es difícil constatar que, a pesar de la gran precariedad, a causa de las condiciones de subdesarrollo del país, los institutos religiosos son los mejor equipados para el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación.
Los miembros de los institutos de vida consagrada se confirman, de este modo, como una categoría de personas particularmente sensible y abierta a estas nuevas tecnologías, instrumentos al servicio de la comunicación entre las mismas comunidades religiosas; por lo tanto, medios eficaces para recibir las informaciones desde el mundo, para dialogar con él y también para ofrecer el propio testimonio, según las diferentes identidades y carismas.
La Iglesia no es un museo que custodia simplemente las "obras maestras" del pasado. Vive entre los hombres del propio tiempo, para testimoniar al Cristo viviente. En esta misión suya, actualmente, está llamada a abrirse también a la humanidad "digital".
Es esta la invitación que se lee en el Mensaje de Benedicto XVI, para la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. En el Mensaje, dirigido de modo especial a los sacerdotes en el ámbito de este año sacerdotal, el Santo Padre invita a prepararse para desarrollar una nueva pastoral "digital", capaz de evangelizar el ciberespacio.
Una pastoral inédita
Hemos presentado el Mensaje de Benedicto XVI durante una sesión de formación para jóvenes sacerdotes, recientemente organizada en el Seminario Mayor de la Inmaculada Concepción, en Yaoundé.
El Mensaje interesa de cerca también a las comunidades religiosas. Como el misionero que parte para tierras lejanas debe comprometerse a aprender una nueva lengua y a conocer nuevas culturas, lo mismo se requiere, actualmente, para evangelizar el nuevo continente "digital". En este continente precisa ser capaces de comunicar para llevar al Viviente; de lo contrario, se corre peligro de vivir como fósiles del pasado.
El Papa, con su Mensaje, delinea, por primera vez, los rasgos de una inédita "pastoral del mundo digital", considerada como el recorrido necesario para el anuncio del Evangelio en aquel territorio mediático, que, en el Mensaje de 2009, era definido como un verdadero "continente", bullente de vida y en espera de nuevos evangelizadores.
En el ciberespacio estamos llamados a evangelizar y a ser mediáticamente creíbles, no para ocupar simplemente una porción de espacio, advierte el Papa, sino como verdaderos animadores de comunidades; por eso, no basta con estar presentes en él, sino que precisa saber cómo estar presentes en él, para despertar las conciencias, evitar la cultura del anonimato, los lugares comunes y las modas dominantes.
Las nuevas tecnologías de la comunicación social presentan un gran desafío a la evangelización, ya anunciado en la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, según la cual el mensaje evangélico, a través de ellas, tendría que llegar a muchedumbres de hombres; pero con la capacidad de penetrar en las conciencias personales, de hablar a cada uno personalmente, para provocar una adhesión y un compromiso personales (cf. n. 45).
Los sacerdotes están llamados a hacerse cargo de la nueva situación. Quien tenga fieles encomendados al propio cuidado pastoral debe conocer las mediaciones, a través de las cuales pasa la búsqueda de informaciones, de valores y de amistades.
El Papa invita actualmente a la Iglesia a emprender este nuevo camino, y a ejercer una diaconía de la cultura en el continente digital. Los nuevos instrumentos de comunicación permiten entrar en una gran "agorà" de dimensiones planetarias, donde se encuentran creyentes de toda religión, no creyentes, personas con un deseo de verdad y de absoluto y personas pertenecientes a las más diversas culturas.
La "brecha digital"
Ciertamente, por lo que se refiere a África, estas posibilidades manifiestan un gran retraso. Como hizo notar el documento del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, La Iglesia e Internet, de 2002, existe una "brecha digital", que discrimina a los países pobres y los separa de los ricos, en base a las posibilidades de acceso a las nuevas tecnologías de la información.
Pero, también a partir de los países africanos, el ciberespacio es ya una tierra que evangelizar.
El Camerún ha llegado tarde al paisaje mediático, solo en 1997; la Internet se ha impuesto lentamente, pero está evolucionando a grandes pasos en la ciudad. Yaoundé y Douala bullen de cibercafés frecuentados por masas de jóvenes, porque el precio de una computadora está todavía por encima de las posibilidades de una familia media. Después de los bares, los cibercafés se están transformando en los lugares más concurridos por los Cameruneses.
El Gobierno ha comprendido la importancia de poner en práctica una política nacional en el sector, invirtiendo, de manera prioritaria, en la instalación de una fibra óptica, que, en los próximos años, debería mejorar sensiblemente las posibilidades de acceso a las nuevas tecnologías de la comunicación.
Las nuevas "catedrales mediáticas"
La comunicación, para la Iglesia, es algo más que el uso de nuevas tecnologías. El documento, arriba citado, del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales recordaba que esta comienza en el seno trinitario, en la comunión de amor entre las Personas divinas, y en la compresión del hecho de que la comunicación trinitaria se ha extendido a la humanidad, a través del Hijo encarnado.
La Iglesia misma es communio, una comunión de personas y de comunidades. Para la Iglesia, la comunicación es esencial. Se vuelve una exigencia prioritaria también para la vida consagrada, cuyos miembros están llamados a ser expertos en comunión, y a practicar la espiritualidad de la misma (cf. Vida consagrada, 46), y para los cuales, por lo tanto, la práctica eclesial de la comunicación tiene que ser ejemplar, reflejando los más altos modelos de credibilidad y autenticidad.
También en el mundo digital, la vida consagrada está llamada a hacer conocer a Dios, a construir las nuevas "catedrales mediáticas". El ciberespacio es ya tierra de misión, un nuevo areópago, una ocasión para anunciar el Evangelio y sus exigencias, una ocasión inédita para vivir la secuela de Cristo, en la fidelidad creativa a los propios orígenes carismáticos.
Silvia Recchi
24/04/2010
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