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Vida consagrada en África/4
Profundizar en las intuiciones fundadoras
Algunas preguntas al Card. Franc Rodé
Nacido en Eslovenia en 1934, el Card. Franc Rodé es, desde 2004, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, después de haber trabajado como Secretario del Consejo Pontificio de la Cultura. Con ocasión de la primera Asamblea general de la Confederación de las Conferencias de los Superiores Mayores de África y de Madagascar (COSMAM), reunida en Yaoundé desde el 4 hasta el 13 de febrero de 2009, el Card. Franc Rodé ha permanecido brevemente en la capital camerunesa, para inaugurar tal acontecimiento. Entre las varias intervenciones oficiales, y a pesar de la intensidad de su programa, nos ha concedido, amablemente, presentarle algunas preguntas.
Eminencia, usted es el primer Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica en ir a África. Su estadía en Yaoundé puede ser considerada un acontecimiento histórico. ¿Qué es lo que la ha empujado a esta elección?
Simplemente la conciencia de mi deber de Prefecto responsable de la vida consagrada en el mundo entero. Vamos frecuentemente a los diversos países de Europa; estamos periódicamente presentes en América del norte y en América del sur. África ha sido dejada un poco aparte. Pienso que no se puede justificar el hecho de dejar a los márgenes esta porción tan importante de la Iglesia, que la vida religiosa en África representa. La cantidad de las vocaciones y la calidad del trabajo desarrollado por los religiosos y las religiosas en África merecen ciertamente una atención particular, un cuidado afectuoso por parte de la Iglesia. Es esta conciencia lo que me ha movido a venir a Yaoundé - y, efectivamente, es la primera vez para un Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada -, a fin de encontrar a los Responsables de la vida consagrada en África.
En sus intervenciones, durante estos días, ha expuesto un cuadro exhaustivo de los problemas actuales de la vida consagrada en Europa y en el mundo occidental, con los signos de la crisis profunda que está pasando. Luego, ha hecho referencia a la vitalidad de la vida consagrada en África, sin omitir sus fragilidades. En su intervención, ha subrayado la dimensión profética de la vida consagrada. ¿Qué puede ofrecer, actualmente, a África la vida consagrada en Europa?, y ¿qué puede aportar la vida consagrada en África a los países de antigua cristiandad?
Hoy, en Europa, hay, podemos decir, algunos malos ejemplos que no se deben seguir. Hablo de actitudes de escepticismo, de cansancio, de "apatía". No tenemos que ocultarnos la verdad, estas actitudes existen en varios países e institutos. Sin embargo, en Europa hay también focos de gran vitalidad, que expresan pureza de intención y audacia de visión. Como la Comunidad Redemptor hominis, a la que usted pertenece, existen varias jóvenes Comunidades. A veces me quedo sorprendido de la calidad espiritual, de la donación de los miembros al Señor y al prójimo, de la dimensión de gratuidad en su vida. Europa es también esto, y es lo que ella puede ofrecer a África; ustedes, en efecto, han venido a Camerún para donar esto. Por su parte, África ofrece a la Iglesia de Europa su juventud, su impulso vital, que puede ser, tal vez, un poco "turbio", que ciertamente precisa purificar y evangelizar. Pero, hay en ella una gran fuerza vital que la Iglesia tiene que asumir, que puede ser puesta al servicio del Evangelio; y lo será ciertamente cuando la Iglesia en África, consciente de sí y de sus obligaciones universales, tomará responsablemente su lugar en la Iglesia, con todos sus enormes recursos que ya se vislumbran.
¿Cuál mensaje, Eminencia, piensa poder dirigir a las nuevas Comunidades de vida consagrada, que han nacido en los años del posconcilio y viven, hoy, en seno a la Iglesia?
Las nuevas Comunidades siempre nacen de la intuición originaria de un hombre, de una mujer, de un grupo; es necesario profundizar en estas intuiciones fundamentales, vivir con intensidad el carisma. Es esto lo que crea la estabilidad de su vida consagrada y también la seriedad y profundidad del testimonio, tanto de los miembros como de la Comunidad en su conjunto. Se trata de "sacar afuera" de aquellas intuiciones, profundamente, en todos sus aspectos, la identidad de la nueva familia religiosa que ha nacido y que, cuando la Iglesia ya la ha reconocido y asumido, viene del Señor y, por eso, es una gracia donada a toda la Iglesia, en un determinado momento histórico.
Una última pregunta, Eminencia. Después de su breve estadía en Yaoundé, de solo cuatro días, ¿piensa partir de la tierra africana con alguna "adquisición"?
Ayer, en la Catedral de Yaoundé, donde he celebrado la Misa, cuando he visto a aquella enorme cantidad de fieles, he dicho para mis adentros: "¡Qué lindo!". Otros pueblos, otras culturas, otras naciones han entrado en la Iglesia y ya forman parte de la gran familia católica. Esto me ha dado una enorme alegría, la de poderme sentir cercano, sentirme hermano de todas estas personas que, si no fuesen hijos e hijas de la Iglesia católica, para mí serían lejanas, extrañas. Gracias a la comunión en la misma fe, me he sentido cercano, vinculado a ellos. Es el gran gozo en la experiencia que he vivido en estos días.
Silvia Recchi
20/02/09
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