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Vida de las misiones en África/25


"el sínodo acaba y no acaba"

PARA UNA PRIMERA RECEPCIÓN DEL SÍNODO AFRICANO/1


La celebración de la Segunda Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para África (Segundo Sínodo Africano) se ha llevado a cabo desde el 4 hasta el 25 de octubre pasado, en Roma; los Obispos han dirigido un Mensaje al Pueblo de Dios, y han entregado al Papa los documentos del entero itinerario sinodal, junto con la Lista Final de las Proposiciones, en espera de que el Pontífice escriba una exhortación apostólica postsinodal, que ponga de relieve las prioridades de la evangelización en el continente, acerca del tema: "La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz".

En Roma el Sínodo se ha acabado, pero comienza su recepción en África.

En efecto, el pleno éxito de tal acontecimiento eclesial depende mucho de su preparación en medio del pueblo de Dios, como hemos tenido ya la oportunidad de notar, pero también de la sucesiva recepción eclesial, teológica y pastoral, que es un momento esencial del procedimiento sinodal.

Es necesario, en efecto, no dejar de lado las reflexiones y los documentos producidos, sino empezar enseguida su ahondamiento, para transformar las palabras y las orientaciones en realidades concretas.

Por eso, queremos contribuir, de varias formas, a la recepción del acontecimiento sinodal, importante para la evangelización y también para la formación y animación misionera, comunicando las iniciativas tanto de reflexión teológica como de confrontación y realización en el terreno pastoral.

Sínodo del "nuevo Pentecostés"

La recepción del Sínodo en Camerún, a nivel teológico ha empezado enseguida. En el mes de noviembre pasado, en efecto, en la Universidad Católica de Yaoundé, algunos Obispos, que han participado de la asamblea de Roma junto con expertos, teólogos, sacerdotes y laicos, han presentado, en una mesa redonda, sus primeras impresiones de este acontecimiento, y han indicado algunas prioridades de ahondamiento para seguir los trabajos.

Los Obispos cameruneses, en particular Mons. Tonye Bakot, Arzobispo de Yaoundé, han contado la experiencia de comunión vivida en Roma, de visibilidad de la Iglesia en África, que, en quince años, ha pasado del 14, 6% al 17, 5% de la población del continente.

Esta comunión, vivida alrededor de Benedicto XVI, ha sugerido a los Obispos, como título para el Segundo Sínodo Africano, el de Sínodo del "nuevo Pentecostés" (cf. Lista Final de las Proposiciones, n. 2).

La participación de numerosos representantes de otros continentes, y de expertos de organizaciones internacionales que actúan en África, ha ampliado esta experiencia de un Sínodo no solo continental, sino de la Iglesia universal para África, y ha promovido formas de colaboración más firmes.

Los Obispos y los diversos participantes han puesto en evidencia una común voluntad de acoger más profundamente el Concilio Vaticano II, en particular la Constitución Gaudium et Spes, como asunción, por parte de la Iglesia en África, de los gozos y de las esperanzas de los hombres contemporáneos. Esta última está llamada a caminar junto al pueblo de Dios y a orientarlo, a través de su doctrina social, para afrontar los múltiples desafíos del continente.

La Iglesia en África, además, debe superar las dificultades, a través de una palabra libre y un testimonio profético, proponiendo a los laicos el ideal de la santidad en el compromiso social.

Como ha subrayado en particular Mons. Jean Mbarga, Obispo de Ebolowa, la Iglesia está llamada a ser madre y maestra de vida; una Iglesia comprometida con el hombre y para el hombre; una Iglesia mediadora en los conflictos sociales y políticos; una Iglesia formadora del laicado, utilizando, para tal fin, también los medios de comunicación de masas.

Él ha insistido en la importancia de elaborar, cuanto antes, un plan teológico y pastoral, que haga efectivas la visión y la voluntad comunes, que los Obispos han expresado en Roma, de afrontar la relación Iglesia-sociedad. Tal visión, como "denominador común", compromete a toda África en un nuevo camino que inspira optimismo y esperanza, a pesar del análisis de los problemas emergido del "escáner" de todos los males del continente.

Mons. Jean-Bosco Ntep, de la Diócesis de Edea, en su intervención ha recordado las fuentes teológicas y la dimensión personal de la reconciliación. Además, ha puesto el acento sobre la importancia de crear una "cultura de la reconciliación", en cuanto esta requiere el diálogo y la superación de las barreras étnicas.

Los expertos presentes en el Sínodo, los teólogos, Joseph Ndi Okalla para Camerún y Paulin Poucouta para el SCEAM (Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar) y el Profesor Titi Nwell, laico comprometido, para las Comisiones Justicia y Paz, han insistido en la responsabilidad común de la recepción y de la puesta en práctica de las indicaciones sinodales; para tal fin, pastores y teólogos deben colaborar juntos, y la Facultad de Teología puede transformarse en un observatorio privilegiado.

Poucouta ha esbozado una primera síntesis teológica, insistiendo en la relación Iglesia-sociedad, en la familia como lugar de reconciliación, y en la necesidad de retomar el tema de la inculturación en la perspectiva ética, no solo litúrgica, como se ha hecho hasta este momento. La recrudescencia de la brujería y de ciertos fenómenos religiosos y sociales ha solicitado a los Obispos a reconsiderar más atentamente la aproximación teológica de la inculturación, que debe suscitar, por lo tanto, un estilo global de vida cristiana, que no tenga complejos frente al mundo social y político.

El taller de la recepción sinodal permanece abierto, como lo recuerdan las palabras de Benedicto XVI a los Padres Sinodales: "El Sínodo acaba y no acaba, no solo porque los trabajos siguen con la exhortación postsinodal: Synodos quiere decir camino común. Permanecemos en el camino común con el Señor, vamos delante del Señor para preparar sus caminos, para ayudarle, para abrirle las puertas del mundo a fin de que pueda crear su Reino entre nosotros"[1].

Antonietta Cipollini



[1] Benedicto XVI, Durante la comida con los Padres Sinodales (24 de octubre de 2009), en www.vatican.va


10/02/2010

 
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