testata
  Home   La Comunidad   Centro de Estudios   Contacto   Contribución   Italiano   Nederlands   Français  
Home arrow Vida de las misiones en África arrow Vida de las misiones en África (30). La Jornada Mundial de la Juventud cumple 25 años (1)
Menu principal
Home
Quiénes somos
Dónde obramos
Nuestras misiones
Escríbenos
Archivo Últimas Noticias
Actividades
Parroquia de Ypacaraí
Centro de Estudios
Publicaciones
Presentación de las Publicaciones
Artículos (Paraguay)
Profundizaciones
Entrevistas
Vida de las misiones en África
Conocer la vida consagrada
Comprender el Derecho Canónico
Apuntes de Espiritualidad
Misionología para todos
Focus Bélgica/Holanda
Testigos desde el norte de Europa
Galería de Imágenes
Temas relacionados
Utilidades
Enlaces
Busca en el sitio
Mapa del sitio

Los artículos publicados
en este sitio se pueden
reproducir solo integralmente

y citando la fuente
www.missionerh.it.

bannerrh7.jpg

| Stampa |

 

Vida de las misiones en África/30


La jornada mundial de la juventud
cumple 25 años (1)

Entre historia y actualidad


"Este año celebramos el 25 aniversario de la institución de la Jornada Mundial de la Juventud, querida por el Siervo de Dios Juan Pablo II como una cita anual de los jóvenes creyentes de todo el mundo. Fue una iniciativa profética que ha dado abundantes frutos, ofreciendo a las nuevas generaciones la oportunidad de encontrarse, de ponerse a la escucha de la Palabra de Dios, de descubrir la belleza de la Iglesia y de vivir experiencias fuertes de fe, que han llevado a muchos a la decisión de entregarse totalmente a Cristo"[1].

Con estas palabras, Benedicto XVI se ha dirigido a los jóvenes en su mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de 2010, subrayando así la importancia de la iniciativa, que fue celebrada por primera vez el 26 de marzo de 1986. El aniversario nos ha empujado a una reexaminación histórica, a un ahondamiento en el sentido de esta institución y de los contenidos de sus mensajes en clave misionera.

La JMJ es una cita de gran movilización, para los operadores pastorales juveniles de la Iglesia universal y local en el plano de la organización, pero es sobre todo un auténtico laboratorio de reflexión sobre los contenidos y los métodos de la evangelización de los jóvenes. Es suficiente visitar al Pontificio Consejo para los Laicos, en Roma, donde se recibe una acogida con amabilidad en la Sección Jóvenes, en el centro de documentación y en la biblioteca, para constatar cuánta preparación para el montaje y cuánta atención para el ahondamiento se dedican a estas citas. Las JMJ han sido estudiadas, además, como un verdadero fenómeno social, a través de diversas publicaciones[2] y también con tesis de licenciatura[3]. Los medios de comunicación de masas se ocupan de cada una de sus celebraciones siempre con interés renovado.

En el contexto de la misión en Camerún, donde las JMJ son celebradas a nivel diocesano o parroquial, nosotros mismos hemos disfrutado de la riqueza de los mensajes del Papa, como de una auténtica mina, para construir, a partir de ellos, un itinerario educativo para nuestros grupos juveniles. Este año, por ejemplo, el tema del encuentro de Jesús con el joven rico nos ha permitido animar diversas jornadas de retiro, para invitar a los jóvenes a hacerse las preguntas fundamentales de su vida, a situar esta en un horizonte de eternidad, y a superar el peligro de una existencia quemada en la inmediatez de los problemas del día por día.

"Prehistoria" e historia de las JMJ

Si la historia de la JMJ tiene origen a finales de 1985, cuando ha sido instituida por Juan Pablo II y ha sido celebrada por primera vez en 1986, hay una "prehistoria", que es importante evocar. Desde los albores de su pontificado, Juan Pablo II había trabado un diálogo confiado con los jóvenes; él realizó enseguida una verdadera revolución en la relación Papa-jóvenes, pidiendo que en todas sus visitas a las parroquias de Roma hubiese una cita con los jóvenes. La experiencia, luego, se ensanchó también a las visitas en las diversas diócesis de Italia y en los viajes internacionales que, como es notorio, se han subseguido a un ritmo impresionante. Algunos de estos encuentros se han grabado en la memoria de todos, no solo por las imágenes de participación oceánica de los jóvenes, sino también por la capacidad del Papa de dialogar y testimoniar su fe en situaciones de frontera de la evangelización, como el encuentro con la juventud secularizada, en 1980, en París, en el Parc des Princes, y con 80.000 jóvenes musulmanes, en 1985, en Casablanca.

A consecuencia de una invitación hecha de manera sorpresiva por el mismo Papa, los jóvenes se reunieron en Roma para celebrar el jubileo de los jóvenes, el domingo de Ramos de 1984. Los colaboradores del Pontífice temían un fracaso, pero la participación entusiasta de casi 300.000 jóvenes, y su respuesta inesperada a la invitación, impusieron continuar el recorrido iniciado; esto hará decir al Papa que no ha sido él el inventor de la JMJ, sino que esta había nacido de una aspiración de los jóvenes mismos[4]. Una vez más a finales de 1984, Año de la Redención, el Papa entregó a los jóvenes la cruz que los acompañará en la peregrinación a través de los continentes, y que se ha vuelto el símbolo y el catalizador del acontecimiento.

El año sucesivo, hubo otro encuentro con los jóvenes en Roma: la ocasión fue dada al Papa por la proclamación del 1985 como Año Internacional de la Juventud de parte de la ONU. El Papa dedicó a los jóvenes el tradicional Mensaje para la celebración de la jornada mundial de la Paz de aquel año y sobre todo, por primera vez en la historia del papado, dirigió una Carta a los jóvenes, "Queridos amigos", que permanece todavía la Carta Magna de la pastoral juvenil[5]. A partir del episodio evangélico del encuentro de Jesús con el joven rico, la carta desarrolla una catequesis que, con maestría, equilibra las dimensiones antropológico-existenciales, kerigmáticas y sacramentales del encuentro con Jesús y del ahondamiento en su conocimiento. Juan Pablo II, en dicha carta, expresaba la convicción de que la juventud es un tiempo decisivo, no de estacionamiento para los estudios o de distracciones de los problemas de la vida. Los jóvenes son llamados, en la libertad y la responsabilidad, a asumir la tarea de la propia auto-educación y a echar los cimientos del propio proyecto de vida, haciendo de ella la respuesta a la vocación de amor de Dios. Él afirmaba que la vida es una obra de arte, cuya forma esencial de humanidad está esculpida e impresa en el tiempo de la juventud, y se consolidará en el curso de toda la vida[6].

El "carisma" de la juventud

La importancia decisiva de la juventud para la entera existencia humana es, en efecto, la convicción de base de la institución de la JMJ, que, desde 1986, se ha llevado a cabo alternativamente a nivel diocesano o en una determinada ciudad, elegida a menudo con la finalidad de recoger los desafíos de situaciones típicas y significativas para la evangelización. La última ciudad designada por Juan Pablo II para la JMJ fue Colonia, que anunciaba proféticamente que otro Papa la habría celebrado en su lugar. Benedicto XVI ha recogido tal herencia, dando a esta institución su marca personal, pero conservando sus orientaciones fundamentales. Después de Colonia (2005) y Sidney (2008), la próxima cita de los jóvenes para la JMJ es en Madrid, en 2011.

Aunque la JMJ haya nacido como expresión de un carisma particular de acuerdo profundo de Juan Pablo II con los jóvenes, esta ha ido más allá de su persona. La JMJ se ha transformado en una expresión de la atención constante de la Iglesia a los jóvenes, a los que ella reconoce el "carisma" particular de renovación, que la llama a permanecer siempre joven y a retomar en cada generación la aventura del diálogo con Jesús.

Antonietta Cipollini



[1] Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Juventud (28 de marzo de 2010), en www.vatican.va (el sitio de la Santa Sede dedica una entera sección a los documentos relacionados con las JMJ).
[2] Para la historia de las JMJ se puede consultar M. Muolo, Generazione Giovanni Paolo II. La storia della Giornata Mondiale della Gioventù, Ed. Ancora, Milano 2005.
[3] Cf. L. Caldiroli, "Capacità di vita" e domanda religiosa: il caso delle giornate mondiali della gioventù, Università degli Studi di Trento, Facoltà di Sociologia, Anno Accademico 2002-2003.
[4] Cf. Giovanni Paolo II, Varcare la soglia della speranza. Con la collaborazione di V. Messori, Arnoldo Mondadori Editore, Milano 1998, 139.
[5] Benedicto XVI remite a esta "Carta bellísima" y expresa continuidad del tema de este año. Cf. Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI..., en www.vatican.va
[6] Cf. Carta Apostólica Dilecti Amici del papa Juan Pablo II con ocasión del año internacional de la juventud (31 de marzo de 1985) n.° 13, en www.vatican.va


29/06/2010
 
< Prec.   Pros. >
Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis. Realidad eclesial fundada en Roma por el P. Emilio Grasso a finales de los años 60
web agency