testata
  Home   La Comunidad   Centro de Estudios   Contacto   Contribución   Italiano   Nederlands   Français  
Home arrow Vida de las misiones en África arrow Vida de las misiones en África (31). Unidad en la diferencia
Menu principal
Home
Quiénes somos
Dónde obramos
Nuestras misiones
Escríbenos
Archivo Últimas Noticias
Actividades
Parroquia de Ypacaraí
Centro de Estudios
Publicaciones
Presentación de las Publicaciones
Artículos (Paraguay)
Profundizaciones
Entrevistas
Vida de las misiones en África
Conocer la vida consagrada
Comprender el Derecho Canónico
Apuntes de Espiritualidad
Misionología para todos
Focus Bélgica/Holanda
Testigos desde el norte de Europa
Galería de Imágenes
Temas relacionados
Utilidades
Enlaces
Busca en el sitio
Mapa del sitio

Los artículos publicados
en este sitio se pueden
reproducir solo integralmente

y citando la fuente
www.missionerh.it.

bannerrh2.jpg

| Stampa |

 

Vida de las misiones en África/31




unidad en la diferencia

Los desafíos de la reconciliación en Obeck


La Secunda Asamblea Especial del Sínodo para África ha vuelto a llamar a los cristianos a ser artesanos de reconciliación, de justicia y de paz. Algunos meses después de la conclusión de los trabajos sinodales, hemos empezado a profundizar con los fieles de Obeck en el tema de la reconciliación, un argumento querido por nuestra parroquia, puesto que se enfrenta con la pluralidad y el desafío de la unidad en la diferencia.

Marcados, cada día, por las tensiones desgarradoras ligadas a la diversidad étnica y religiosa, a las prácticas mágicas, a los conflictos familiares, a las miles facetas de la precariedad de la vida, los fieles han acogido de buena gana la iniciativa.

Todos los feligreses están implicados en ella. Desde los niños, cuya campaña anual es "Amigos de la justicia, obremos por la reconciliación y la paz", hasta los grupos juveniles que, acerca del mismo tema, han encontrado recientemente a los presos menores de edad de la cárcel ciudadana, y han participado, en Yaoundé, en un día de reflexión con los jóvenes de la capital.

También los responsables de los grupos y de las comunidades de base, activos en la animación de las familias cristianas, han intervenido en un encuentro de la Escuela de formación para laicos, para impregnarse de la experiencia de la reconciliación, a partir de las convicciones de la fe cristiana.

El aspecto trágico de las situaciones

La reconciliación, en efecto, no puede ser reducida a una estrategia humana. De esto estamos bien conscientes, dado el aspecto trágico de las situaciones con las que estamos confrontados cada día.

Pienso en Fabrice, un muchacho de veinte años muy conocido en parroquia, acuchillado por su hermano más pequeño por una aparente futilidad, un altercado por un tarro de crema hidratante, que ha hecho estallar rencores escondidos. Y ahora, además de un hijo enterrado y su hermano en la cárcel, graba sobre los miembros de la familia el miedo de la maldición, de la cual deben liberarse, según las creencias tradicionales, con interminables ritos de purificación.

Pienso también en Hermine, una joven mujer, cuya familia se está destrozando a causa de los problemas internos de celos, de amenazas de muerte y de prácticas mágicas. Después de haber gastado en balde tanto dinero para pagar a adivinos y brujos varios, ha elegido afrontar la situación tomando seriamente la propia fe cristiana. Por esto, se ha inscrito y frecuenta regularmente los cursos de nuestra Escuela para laicos.

Frente a semejantes dramas, experimento, como pastor, la vanidad de mis moralismos, y la superficialidad de tantas mis intervenciones. Solo la Palabra de Dios, acogida y concretamente testimoniada, puede iluminar las tinieblas en las que muyos fieles viven.

A partir de la Palabra

En el encuentro con los Responsables de los grupos y de las comunidades de base, nos hemos detenido particularmente en las Cartas de San Pablo. Los fieles se han quedado impresionados, por las muchas afinidades entre las situaciones vividas en las comunidades fundadas por el Apóstol y las existentes en Obeck.

Mbalmayo es uno de los raros centros industriales de Camerún, con sus empresas de transformación de la madera, que han atraído, a partir de los años sesenta, inmigrados provenientes de todas las regiones del país. Es sobre todo en los barrios de Obeck donde las varias oleadas de inmigrados se han establecido, por ser la única zona dejada libre por los autóctonos, a causa de la presencia de pantanos. La insalubridad del ambiente, la promiscuidad en las viviendas y la precariedad de la vida, hacen que en las familias los problemas, las dificultades y los celos se cristalicen fácilmente en odios y rencores. La coexistencia de numerosos grupos étnicos y la exigüidad del terreno no favorecen la cohabitación pacífica en los barrios.

Los fieles de Obeck no han tenido dificultad en comprender el desafío de la unidad, presente en la comunidad de las ciudades cosmopolitas de Corinto y Éfeso, donde Pablo ha afrontado el tema de la reconciliación. se realiza plenamente en Jesucristo, quien, con su muerte y resurrección, ha reconciliado a los hombres con Dios y entre ellos (cf. 2Co 5, 17-19). "Cristo es nuestra paz", porque ha unificado al pueblo pagano y al hebraico, para reconciliar a los dos con Dios en un solo cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo en sí mismo la enemistad (cf. Ef 2, 14).

En la ciudad de Mbalmayo, Obeck es apodado "barrio místico", por la presencia de varios "curanderos" tradicionales, expertos en las protecciones contra la mala suerte, sin mencionar a los nuevos movimientos religiosos, que todos los días aparecen en cada ángulo de las calles, sobre todo para subvenir a la necesidad de la gente de tener una "coraza" (blindage), para defenderse de los espíritus malignos.

Un contexto análogo a aquel de la ciudad de Colosas, en el cual, en el tiempo de Pablo, los cristianos estaban angustiados por las creencias gnósticas, que consideraban la creación poblada de espíritus. El Cristo, responde el Apóstol, está por encima de todas las potencias celestes. Con su cruz y su triunfo sobre la muerte, Él se revela como el único Señor del mundo renovado: todas las potencias están sumisas a Él. El cristiano no puede ser esclavo del miedo, origen de las divisiones. Él mismo se vuelve signo de reconciliación, si se entrega a Cristo (cf. Col 1, 18-22).

Ahondamiento en la fe

Durante el debate, que se ha llevado a cabo después de la lección, han emergido algunas preguntas referentes al perdón. Este no se puede reducir a una componenda de reconciliación, sino que exige la verdad y el reconocimiento de la responsabilidad de las propias acciones. También en el sufrimiento experimentado cuando la reconciliación ofrecida no es acogida, el perdón, que promueve la conversión y la justicia de la reparación, es premisa para la paz.

El perdón ha sido comprendido como dimensión esencial de la misma justicia. La justicia humana, en efecto, es siempre frágil, está expuesta a los límites y a los egoísmos de las personas; el perdón la perfecciona. Por ser cristianos, tenemos que entrar siempre en una justicia más grande, la justicia de quien, en cualquier situación, se considera más "deudor" que "acreedor", porque ha recibido más de lo que mereciese o pudiese esperar.

Los participantes del encuentro han sabido comprender la grandeza de Pablo, por haber logrado elaborar su teología de la reconciliación exactamente en el contexto de graves contrariedades, que amenazaban la existencia de las comunidades cristianas.

Por esto, han subrayado la importancia del ahondamiento en la fe, para ser auténticos artesanos de reconciliación, viviendo, en familia y en el barrio, el desafío de la parroquia de Obeck: la unidad en la diferencia.

Franco Paladini


28/07/2010

 
< Prec.   Pros. >
Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis. Realidad eclesial fundada en Roma por el P. Emilio Grasso a finales de los años 60
web agency