Vida de las misiones en África/33
EXORCIZAR AL DEMONIO DEL MIEDO
Discurso de bienvenida de los colaboradores de la parroquia de Obeck
Visita del padre Emilio Grasso a Mbalmayo - Camerún (13-17 de agosto)
Querido amigo Emilio:
He aquí que estás de nuevo entre nosotros, hoy, después de una larga separación. ¡Bienvenido seas entre nosotros, en tu casa!
Han transcurrido seis años, pero, el tiempo y la lejanía no han roto nuestros vínculos de amistad. Por otra parte, había un continuo puente de noticias a través del sitio web de ustedes y, más recientemente, por medio de la correspondencia entre los grupos Cáritas.
Durante estos años de separación, hemos profundizado y concretizado las orientaciones que nos habías dejado, a través de tus numerosas visitas y homilías. A partir de ellas, querríamos recordar algunos elementos de su impacto sobre nuestro ambiente y en el seno de los grupos parroquiales.
El demonio del miedo exorcizado
Tú eres un hombre de Dios fuertemente vinculado a su Palabra, por eso, hemos aprendido de tus enseñanzas - casi un eco de las del papa Juan Pablo II, de venerable memoria - a no albergar el miedo, sino a exorcizarlo de nuestros corazones. En efecto, teníamos miedo de todo: miedo del sacerdote, miedo de los brujos, miedo del futuro incierto, miedo de nuestra propia sombra, miedo de Satanás, miedos, en fin, inútiles e injustificados. Querido amigo Emilio, el tuyo ha sido un trabajo hecho para que los feligreses de Obeck pudiesen encontrar de nuevo, ante todo, la confianza.
Tener el coraje de las propias ideas y adecuar la vida a la palabra
Muchas homilías y contactos con nosotros nos transmitían la noción de la libertad de los hijos de Dios. Acostumbrados solo a decir: "Sí, padre", aunque de mala gana, respecto al sacerdote, los feligreses de Obeck, por fin, han tenido el coraje de expresar las propias ideas sobre los problemas de su parroquia o sobre la salubridad y sobre otras necesidades de sus barrios; basta con recordar la correspondencia de los feligreses dirigida a las autoridades de la ciudad de Mbalmayo o las discusiones, a veces largas, pero, fecundas de decisiones importantes, de algunas sesiones del Consejo Pastoral Parroquial.
Aunque todos todavía no viven plenamente así (afirmarlo sería halagador, pero, ciertamente ilusorio y utópico), sin embargo, podemos afirmar que muchos feligreses buscan vivir la adecuación entre la que tú definías la palabra pronunciada en el interior y la palabra dicha al exterior; hay la preocupación de conformar lo que se piensa con lo que se hace.
El último punto de nuestro saludo lo mostrará aún mejor.
Paso de una pastoral pasiva a una pastoral de la responsabilidad
Para decir la verdad, Emilio, a la luz de la Palabra de Dios, en tus homilías nos llamabas a una verdadera revolución de la mentalidad.
Nos animabas, por ejemplo, a asumir la preocupación por los pobres y los pequeños; y la Cáritas fue creada y vive para siempre, reforzada, últimamente, gracias al puente de oración que tú has lanzado con la Cáritas de Ypacaraí.
Nos estimulabas también a mejorar nuestras condiciones de vida en nuestros barrios, en las Comunidades Eclesiales Vivientes. Nos has incitado a contar sobre todo con nosotros mismos, a hacernos cargo económicamente de nuestra vida.
Sin espíritu de autocomplacencia, puesto que todavía quedan muchos pasos que hacer, podemos decir que tus consejos no han permanecido letra muerta; las modestas contribuciones de los feligreses de Obeck, como lo constatarás mañana, han mejorado ya el lugar de oración y de los diferentes encuentros. ¿Cómo olvidar, además, la continuidad de la Escuela de Formación para Laicos, que se ha transformado en una de nuestras prioridades, y que tiene como hija a nuestra A.P.O. (Amicale de la parroquia de Obeck), órgano de desarrollo y de solidaridad? Esta misma ha dado vida al Consejo de los Asuntos Económicos, órgano de transparencia económica.
Querido Emilio, son innumerables los puntos de tus enseñanzas, que hemos acogido e intentado poner en práctica.
Pero, tú sabes que cuando los amigos no se han visto desde hace mucho tiempo, pueden pasar también una eternidad charlando; por esto, nos limitamos a los puntos que acabamos de mencionar. Ahora estamos aquí para escuchar tu experiencia sobre la pastoral en Ypacaraí, y nos encontramos sedientos del deseo de escuchar y acoger tu experiencia de estos años, en el Paraguay. Esto nos ayudará, sin ninguna duda, a dinamizar de nuevo nuestra vida parroquial.
Joseph Balla
Parroquia de Obeck
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