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Vida de las misiones en África/37


LITURGIA, ESCUELA DE VIDA


La liturgia es la primera escuela de la vida cristiana. A través de la palabra, los múltiples signos, los sacramentos y el canto, la liturgia desarrolla una eficaz educación del pueblo de Dios, en la fe y en una vida más auténticamente cristiana.

Lo habíamos experimentado, una vez más, en la solemnidad del Corpus Christi, que, a diferencia de las demás fiestas del año, reúne en una única celebración a todos los fieles de la parroquia: jóvenes y adultos, niños y ancianos. El estar juntos delante del Señor-Eucaristía; el caminar junto con Él y el arrodillarse delante de Él son signos concretos, que nos ayudan a profundizar en la comunión como unidad en la diferencia, en el dinamismo exodial propio de la vida espiritual, en la obediencia a la Palabra, como garantía de libertad.

Comunión y apertura misionera

"La Iglesia vive del Cristo eucarístico, de Él se alimenta y por Él es iluminada" (Ecclesia de Eucharistia, 6). No hay vida de la Iglesia sin Eucaristía. La fiesta había permitido a los fieles interrogarse también sobre la calidad de su participación eclesial y, gracias sobre todo a la procesión, percibir mejor la propia identidad de la parroquia, como comunión de sus Comunidades Eclesiales Vivientes (CEV), presentes en los varios barrios.

Como cada año, de la preparación y la animación de la procesión (adorno de las estaciones, colocación de las palmeras, intenciones de la oración, colecta de las ofrendas...) se habían encargado los cristianos de nuestras CEV, con gozo y generosidad.

Su presencia en Obeck no es un hecho organizador. Esta quiere favorecer un paso de las estructuras centralizadas de una parroquia, frecuentemente percibida como una anónima área de servicio, a algunas comunidades de dimensión humana, que sean lugares de comunión y de penetración del Evangelio, en el ambiente existencial y cultural. Las comunidades eclesiales quieren también marcar el fin de una visión clerical de la parroquia, con vistas a la responsabilización de los laicos, como agentes de evangelización. El Segundo Sínodo Africano, que se ha llevado a cabo en octubre del año pasado, ha valorizado su función en el servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz.

Concretamente, las CEV están constituidas por las familias cristianas más comprometidas del barrio, que se encuentran regularmente, a turno, en una casa diferente, para leer y comentar la Palabra de Dios; para un intercambio sobre la vida de la parroquia y sobre las varias situaciones vividas en la familia y en la ciudad. Las CEV tienen una estructura organizadora propia, y se ocupan de la acogida de los nuevos núcleos familiares, de la recaudación de las contribuciones financieras de los fieles, y de la presentación de los candidatos a los sacramentos.

Los miembros de las CEV son también promotores de acciones caritativas, a favor de los enfermos y de las familias más pobres y más necesitadas del barrio. Reuniendo a familias originarias de las diversas regiones del País, las CEV, además, dan testimonio de una fraternidad que va más allá de las fronteras de la sangre y de las etnias; fraternidad que encuentra su fuente precisamente en la Eucaristía (cf. 1Co 10, 16-17).

Si, para todos los fieles, la liturgia del Corpus Christi marcó la exigencia de salir del propio individualismo, y de participar en las comunidades del barrio, como lugar concreto de la vida de comunión que Cristo nos ha donado, para los responsables de las CEV, la procesión fue una nueva ocasión para interrogarse sobre su apertura misionera; aspecto que ha estado en el centro de las visitas y de los encuentros que hemos realizado en los últimos meses, en el ámbito de la Escuela de Formación para Laicos.

Gracias al arreglo de la red vial de Obeck, la procesión, este año, pudo alcanzar, por primera vez, un área de la parroquia más periférica y aún más pobre, cuyas familias acogieron con entusiasmo la iniciativa. Algunas de ellas esperaron de rodillas el paso del Santísimo Sacramento, cerca del pequeño altar preparado, por la ocasión, delante de la propia casa, adornado con flores e imágenes sagradas.

La acogida calurosa de la gente y la definición de nuevos bloques de viviendas, a consecuencia de los trabajos de arreglo de los caminos, permitió a los miembros más atentos de las CEV vislumbrar concretamente, a lo largo del recorrido, el campo de acción misionera que los espera, con vistas al "engendramiento" de nuevas comunidades más pequeñas, en las que los fieles puedan ser encontrados más fácilmente.

La procesión del Corpus Christi mostró que el Señor no va solo más allá de los muros de nuestras iglesias. Él va también más allá de las delimitaciones actuales de nuestras comunidades de los barrios. El Señor, como siempre, nos precede (cf. Mt 28, 7). Él está en camino hacia quien se encuentra lejos.

Respuesta personal

La dimensión misionera de la Eucaristía ha sido bien acogida por el miembro de la CEV Saint Joseph, Marie Claire, a la cual, precisamente en el día del Corpus Christi, le fue encomendado el Ministerio Extraordinario de la Santa Comunión. A través de la comunión con su Cuerpo y su Sangre, Cristo se hace sustancialmente presente en nuestra vida, y nos vuelve a enviar a nuestras realidades cotidianas, a finMarie Claire de que podamos llenarlas de su presencia.

Por esto, en los últimos años, Marie Claire ha progresado en el camino en el seno de su CEV y de la parroquia, donde está comprometida en la animación pedagógica de los catequistas, en el acompañamiento de los jóvenes educadores de los niños y, junto con su marido, Martin, de las parejas jóvenes. También con los profesores de la escuela primaria, que dirige, Marie Claire busca compartir, a través de su competencia profesional y su atención a las personas, la presencia del Señor.

Al final de la liturgia, Marie Claire pronunció algunas simples palabras. "En este nuevo servicio mío, deseo tomar como modelo a María, para transformarme, como ella, en Tabernáculo viviente y llevar el Cristo a todos, en particular a los más pobres y a los enfermos". Las corales, acompañadas por todos los fieles, contestaron con un canto popular a la Virgen, a cuyo ritmo Marie Claire esbozó algunos pasos de danza, arrastrando a todos.

Las palabras y el gozo, que Marie Claire ha sabido transmitir, nos han vuelto a llamar a la primacía de la dimensión personal en la vida de fe, que está en la base del compromiso por la edificación de la Iglesia y la participación en su misión.

El carácter alegre del Corpus Christi, particularmente valorizado en el contexto africano, ha permitido a la liturgia desarrollar toda su pedagogía: esta ha enseñado a los fieles a danzar al compás de la vida cristiana, vida de comunión y de misión.

Franco Paladini


19/09/2010

 
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