Vida de las misiones en África/41
CONJUGAR CONJUNTAMENTE CARIDAD E INTELIGENCIA
El compromiso de la Escuela de Obeck en la promoción del laicado
"Para una caridad rica en inteligencia y un saber animado por la caridad": este es el lema elegido, para los propios inscritos, por la Escuela de formación para laicos, organizada por la parroquia "Beata Anuarite" de Obeck, confiada a la Comunidad Redemptor hominis, en la ciudad de Mbalmayo (Camerún).
El lema, en línea con la doctrina social de Benedicto XVI, quiere subrayar la importancia de promover, en el mundo y en la Iglesia de hoy, una caridad inteligente, capaz de interpretar, a la luz de los signos de los tiempos, las necesidades del hombre contemporáneo; y la importancia de promover un saber no académico, sino animado por el amor, cuya finalidad es la madurez de la fe, una participación más grande en la vida de la Iglesia, y la inculturación del Evangelio en el continente africano.
"La caridad ‒se afirma en la encíclica Caritas in veritate‒ no excluye el saber, más bien lo exige, lo promueve y lo anima desde dentro. El saber nunca es solo obra de la inteligencia. Ciertamente, puede reducirse a cálculo y experimentación, pero si quiere ser sabiduría capaz de orientar al hombre a la luz de los primeros principios y de su fin último, ha de ser sazonado con la sal de la caridad... No existe la inteligencia y después el amor: existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor" (n.° 30).
Esta es una visión fundamental también para afrontar el problema del desarrollo en las Iglesias de África. Precisamente quien está animado por una verdadera caridad, recordaba la encíclica Populorum progressio, es capaz de iniciativa y es particularmente ingenioso para estudiar y descubrir las causas de la miseria y del subdesarrollo, y encontrar los medios para combatirlos y vencerlos (cf. n.° 75).
La Escuela de Obeck
Creada en 1996, gracias a una intuición de Emilio, Responsable de la Comunidad Redemptor hominis, la Escuela de formación para laicos de Obeck hoy se ha vuelto una tradición en la ciudad de Mbalmayo, y un modelo en la Diócesis. La Escuela quiere ser la respuesta de una joven parroquia urbana, a caballo entre tradición y modernidad, al llamamiento hecho incluso por dos Sínodos sobre la Iglesia en África, que han indicado la formación de los fieles como la urgencia prioritaria de cada actividad pastoral.
La Escuela de Obeck es el servicio que la parroquia de la "Beata Anuarite" se ha dado, para la formación permanente de sus fieles; esta aspira a promover la madurez de los mismos, el aporte en la asunción de su comunidad parroquial, sustraendo la parroquia a la marca del clericalismo, particularmente dominante en las Iglesias africanas.
Durante sus catorce años de existencia, la Escuela de formación ha contribuido a la preparación de numerosos laicos, responsables y miembros de asociaciones, catequistas, fieles comprometidos activamente en las estructuras parroquiales, en las comunidades de barrio y en el campo de la educación, de la sanidad y de la microfinanza.
Las actividades y las ambiciones de la Escuela
El programa anual de la Escuela prevé una serie de encuentros, animados por personas competentes en varias disciplinas sagradas y profanas. Los profesores son generalmente miembros de la Comunidad Redemptor hominis, profesores de la Universidad Católica de África Central (Yaundé), expertos del clero local, médicos de los hospitales católicos de la ciudad.
Los cursos proporcionados permiten el ahondamiento en la verdad de la fe cristiana y en la vida de la Iglesia; entre los sacramentos, un espacio muy particular está reservado al matrimonio; otros temas son la liturgia y los desafíos de la evangelización. Una atención particular está reservada también a las problemáticas vinculadas a los derechos humanos y a la salud pública.
A través de la estructura de las mesas redondas, organizadas anualmente sobre temas de carácter cívico, con la participación de representantes de los servicios administrativos de la ciudad de Mbalmayo, la Escuela de Obeck apunta a difundir la Doctrina Social de la Iglesia entre los responsables de la ciudad, y a divulgar una cultura de la justicia y del derecho, como ha acontecido recientemente, con ocasión de una tarde particularmente animada sobre el tema Justicia y reconciliación, en presencia del Presidente del Tribunal de Mbalmayo.
La Escuela prevé la expedición de una certificación, para los participantes que han superado el examen final. Dicha certificación es exigida para los colaboradores de la parroquia, como también para los responsables de las asociaciones y de los grupos parroquiales, para que puedan ser testigos más eficaces en la animación de sus actividades.
De este modo, la Escuela quiere responder también al desafío, representado por las numerosas sectas presentes en la ciudad de Mbalmayo, en la convicción de que, como solía decir el gran Arzobispo de Yaundé, Mons. Jean Zoa, fallecido en 1998, no son las sectas las que constituyen el verdadero peligro para la Iglesia, sino más bien la ignorancia religiosa, la tibieza y la indiferencia de los fieles.
Al servicio de una cultura de la responsabilidad
La Escuela de Obeck es un instrumento para volver a despertar el sentido de responsabilidad de los fieles, en una cultura, como la africana, dominada por una visión fatalista de la vida, y donde frecuentemente las condiciones ambientales de pobreza y subdesarrollo alimentan sentimientos de resignación y de miedo.
Como ha explicado Emilio, con ocasión de una reciente visita suya a la parroquia de Obeck, es importante tener una clara visión en el promover la formación de los fieles. Explicando la etimología de la palabra formación (del término forma, que, en el marco de categorías filosóficas aristotélicas, debía designar la imagen completa de un ser llegado a la propia perfección, y a la madurez requerida por su especie), Emilio he querido delinear el gran desafío que los fieles deben afrontar. No se trata, por medio de la Escuela, de entrar en la forma que los profesores y los formadores pretenden establecer para quienes participen de ella, sino, más bien, de crecer en responsabilidad, amor y conocimiento, para ser ellos mismos capaces de dar forma a la Iglesia africana, de diseñar el nuevo rostro de la Iglesia del continente.
Una Escuela, por lo tanto, que debe educar en el rechazo de la cultura de la resignación, de la irresponsabilidad, del mendigar las soluciones de los problemas a buen precio, y de toda espera de frutos que caen del cielo. Sustancialmente, se trata del rechazo, de evangélica memoria, de la tentación de pedir que las piedras sean transformadas en pan, porque el pan es el fruto del trabajo del hombre, de su fatiga, de su voluntad y de su inteligencia.
La Escuela de Obeck y la Iglesia en África
La Escuela de Obeck ha visto a sus miembros más activos participar en los trabajos sinodales sobre la Iglesia en África, sobre el tema de la justicia, de la reconciliación, de la paz.
Los fieles han sido solicitados a responder a las preguntas de los Lineamenta, propuestas de nuevo, luego, al Arzobispo de Garoua, Presidente de la Comisión Nacional de Justicia y Paz, con ocasión de una visita suya a la Escuela. El estudio del Instrumentum laboris del Sínodo ha sido hecho con la ayuda de personas competentes; después de la celebración del Sínodo, los fieles de la Escuela han podido acoger a testigos privilegiados, en la persona de algunos expertos que han participado en los trabajos sinodales, y que han dado cuenta de los debates, de los problemas y de las esperanzas.
El Mensaje al pueblo de Dios, de la II Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, ha exhortado a obrar para la formación de las conciencias y para la conversión de los corazones, a través de una catequesis eficaz, en todos los niveles, y que supere el simple catecismo previsto para los niños o los catecúmenos. En efecto, hoy se trata de realizar una formación permanente para todos los fieles, sobre todo, para quienes ocupen un lugar de responsabilidad (cf. n.° 19).
Es esta la carta programática de la Escuela de formación para laicos de Obeck, que quiere conjugar conjuntamente la caridad con la inteligencia y el conocimiento de la verdad.
Sin verdad, en efecto, el riesgo de la caridad es el de transformarse en sentimentalismo, y el amor se vuelve un envoltorio vacío, que cada uno acaba por rellenar arbitrariamente (cf. Caritas in veritate, 3).
Silvia Recchi
11/11/2010
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