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Vida de las misiones en África/51



¡IR MAR ADENTRO!

La celebración del "puente" de amistad y de oración



  


 

La fiesta de los enfermos y de los pobres, atendidos por la Cáritas de la parroquia Bienheureuse Anuarite de Obeck, se celebra desde hace algunos años en el día de la Ascensión; este mismo día se ha vuelto ya una ocasión para la celebración del "puente" de amistad y de oración, entre los pobres y los enfermos de esta parroquia y los de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Ypacaraí en el Paraguay.

El promotor de este "puente" es Emilio, quien, en una histórica homilía pronunciada en el curso de una jornada de la Cáritas, había explicado sus líneas fundamentales, con vistas a la organización de un nuevo apostolado.

Invitaba, así, a los enfermos y a los pobres de la parroquia de Ypacaraí a no dejarse desanimar por el peso del prejuicio de la inutilidad de su vida. Los animaba a volver a descubrir la función activa que pueden ejercer, uniendo sus sufrimientos a los de Cristo, y ofreciéndolos a fin de que el Evangelio llegue hasta los extremos confines de la tierra. De este modo, los enviaba en misión, proponiéndoles invertir concretamente este "capital" de sufrimiento y de oración, a favor de los pobres y de los enfermos de la parroquia Bienheureuse Anuarite de Obeck, en Camerún.

Los ha llamado a ir mar adentro.

La formación de los nuevos "misioneros"

El grupo de la Cáritas de Obeck, de su parte, ha respondido con impulso a esta misma invitación, asegurando la reciprocidad de oraciones y de destinación del patrimonio de sufrimiento de los enfermos y de los pobres de esta parroquia.

Así el "puente" ha nacido y, desde hace un año y medio, constituye el corazón de la pastoral de la parroquia de Obeck, a la cual está dando una identidad nueva a través de su impulso misionero, como un motor que arrastra a las demás fuerzas y a los grupos parroquiales.

La adhesión al "puente" ciertamente no es un simple paseo, sin dificultad ni fatiga. En efecto, se trata de conducir una acción permanente de formación "misionera" con respecto a los enfermos, a los pobres y a las personas ancianas atendidas por los miembros de la Cáritas parroquial. Es necesario transmitirles la convicción de ser llamados también ellos a edificar a la Iglesia, dando un ejemplo de perseverancia en las dificultades, de paciencia, de dulzura, de gratitud y de bondad. Los enfermos y los que sufren son exhortados a rechazar toda actitud que hace de ellos personas resignadas, postradas por la tristeza, para volverse capaces de dar a los demás el fruto de su combate, de su sufrimiento y de sus oraciones.

Los miembros de la Cáritas tienen que empeñarse ya, no solo en la asistencia material, sino también en una auténtica catequesis misionera; tarea que Agnès, la responsable del grupo, y todos sus colaboradores han asumido con generosidad, entusiasmo e inteligencia.

La seriedad del "puente"

Esta visión ha traído algunos cambios en la preparación de la fiesta anual de los enfermos: el "puente de amistad", en efecto, requería a ellos y a las respectivas familias una función mucho más activa.

Durante el mes que ha precedido a la celebración de la fiesta, los miembros de la Cáritas no han ido, como de costumbre, a la casa de los pobres y los enfermos de los varios barrios. Han solicitado que las familias mismas los acompañasen a la parroquia para los encuentros semanales. Todos los jueves los enfermos se han reunido para rezar el rosario por los pobres y los enfermos de Ypacaraí; se ha hecho a ellos también una catequesis sobre el valor cristiano del sufrimiento y sobre el sentido de su participación al "puente".

Durante estos encuentros, se ha insistido también en las normas de higiene que tenían que comprometerse a respetar, teniendo en cuenta la tentación permanente de descuidarse y de desatenderse, en un contexto de pobreza, de vejez y de enfermedad. Con respecto a esto, maman Yohanna, un viejecita de 102 años, todavía llena de vida, ha ganado el primer premio de la competición por la limpieza y el orden del propio cuarto.

Sin embargo, la novedad que ha caracterizado este año la preparación de la fiesta, y que ha interpelado a los enfermos en un esfuerzo personal de conversión, ha concernido a su actitud frente a la enfermedad y a los cuidados médicos. La Cáritas ha pedido a los enfermos que acepten ser visitados por un doctor de confianza, asistido por Ruphine, la enfermera de la Cáritas, quien los ha consultado, con gran devoción, preparando para cada uno de ellos un historial médico y prescribiendo los cuidados necesarios y apropiados.

Esta visita era la condición sine qua non para acercarse dignamente al sacramento de los enfermos, porque significaba el rechazo de recurrir a los brujos y a los adivinos, para obtener la salud. Era también una manera para luchar contra aquella visión que reduce el sacramento de la unción de los enfermos a un acto mágico, que anularía de golpe la enfermedad o a un paliativo que sustituiría la aspirina o cualquier otro analgésico. Se trataba de educarlos en considerar este sacramento como sacramento de lucha espiritual, que comienza por el rechazo del pecado, que refuerza el espíritu y trae benéficos también al cuerpo: sacramento que ayuda a cumplir la voluntad de Dios.

¡Una batalla ciertamente difícil para los miembros de la Cáritas! No todos los enfermos han logrado vencerla; a quienes no han aceptado este camino de conversión los esperamos para la próxima cita.

Desde este punto de vista, nos hemos alegrado de manera particular por la conversión de los padres de un pobre niño golpeado por una grave deformación de los pies, que le impide caminar normalmente. La familia se negaba a dar su modesta contribución y tampoco aceptaba la ayuda de la Cáritas, para someter al niño a una intervención quirúrgica, porque era considerado como un "niño serpiente", víctima de prácticas de brujería. Grande ha sido, por lo tanto, el gozo de los colaboradores de la parroquia cuando la mamá ha traído su contribución y ha expresado su acuerdo, aceptando que el hijo pueda ser atendido por la Cáritas y, en fin, sanado.

El canto de Charles

La fiesta ha sido preparada en los mínimos detalles, con la colaboración de los diferentes grupos parroquiales, con balafones (los típicos instrumentos musicales africanos) renovados y el techo de la iglesia todavía con la pintura fresca.

Alexandre y Etienne, dos jóvenes del servicio técnico, en los días precedentes habían mostrado a los enfermos, con su sumo gozo, el diaporama procedente de Ypacaraí, que describía la realidad de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.

El día de la fiesta, los enfermos han llegado a la iglesia, acompañados por las familias: algunos en autos públicos, otros en una silla de ruedas y otros hasta en una carretilla. Eran lindos y ordenados, orgullosos y alegres, con ropa de fiesta, con los trajes confeccionados con el mismo y magnífico tejido elegido para aquel día.

Han preparado las intenciones de la oración por los enfermos de Ypacaraí, y han organizado la danza con las ofrendas. Un millar de fieles ha asistido en la celebración, seducidos por una ceremonia calurosa y viva, durante la cual ha sido evocado el recorrido histórico del "puente", su significado y sus exigencias.

Los enfermos han recibido el sacramento, para el cual se habían preparado desde hace tiempo. Luego, la voz de Charles, su decano, ha estallado en la iglesia con toda su fuerza, entonando un viejo canto en idioma ewondo, que lleva por título Yesus atëgë Satan (Gesù ha vencido a Satanás), un himno de lucha contra las tentaciones del diablo, que invita a transformar nuestros miedos y nuestras dudas en una esperanza cierta de que Dios tiene al mundo en sus manos y, en fin, triunfará, a pesar de toda la oscuridad.

Al final de la celebración, una vez más Charles ha tomado la palabra, en nombre de los enfermos, para expresar toda su gratitud a Emilio, a la parroquia y a todos quienes habían colaborado para hacer de este día una manifestación de fiesta y de gozo. La lluvia abundante y generosa que ha caído del cielo ha sido percibida, según la mentalidad africana, aunque estábamos en plena estación de las lluvias, como un signo de la bendición divina.

Al término de la Misa, una comida fraternal, preparada con cuidado y amor por los miembros de la Cáritas, ha sido compartida en la sala parroquial, con la "cerveza de piña" y el "zumo de baobab", preparados para la ocasión por Agnès.

Ha sido un día memorable para los fieles más pobres y más enfermos de Obeck, y también para los numerosos fieles presentes, quienes se han dado cuenta de que el amor es posible, y que estamos en condiciones de ponerlo en práctica; es el amor el que nos da el coraje de vivir y de actuar, y de iluminar a un mundo hecho oscuro por toda forma de tristeza, de resignación y de egocentrismo.

Lo que hemos celebrado es un "puente" de vida y de lucha, un "puente" que ha dado nueva fuerza a los presentes y ha rejuvenecido a la Iglesia que vive en Obeck.

Silvia Recchi

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)


25/06/2011

 
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