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LOS JÓVENES


 

En Ypacaraí, como en todo el Paraguay, notable es la presencia de lo s jóvenes. Hacia ellos se ha dirigido la opción preferencial, aunque no exclusiva, de nuestra Comunidad.

Fieles al método clásico, nacido en Bélgica y adoptado por la Iglesia de América Latina, del ver-juzgar-actuar, en Ypacaraí hemos querido encontrar ante todo a los jóvenes en las más diferentes situaciones.

Presencia en las escuelas, sea con celebraciones litúrgicas con ocasión de la apertura y el cierre del año escolar, sea con encuentros sobre temas  particulares, sea a través de breves ciclos de enseñanza complementaria de refuerzo e integración, en el interior de cursos académicos.

Retiros de tres días para profundizar temáticas esenciales vinculadas al sentido de la vida, a los interrogantes existenciales que surgen dentro de sus contextos socioculturales, al juicio crítico que surge de las exigencias evangélicas.

Encuentros en las diferentes Capillas, con el fin de estimular el nacimiento de pequeñas comunidades juveniles. La esmerada preparación de la Pascua Joven. Se trata de una iniciativa pastoral presente de modo particular en las diócesis de San Lorenzo y Asunción, por medio de la cual, en los tres días del Triduo Pascual, los jóvenes de toda la parroquia se reúnen desde la primera mañana hasta el final de las Celebraciones litúrgicas. En esta ocasión, se tiene la posibilidad de encontrar a un gran número de jóvenes, en particular a muchos que se quedan extraños a otras iniciativas realizadas durante el año.

De toda esta serie de encuentros ha nacido la urgente necesidad de tener un mínimo de lugares estables de encuentro.

Hoy, Ypacaraí hace redescubrir aquí en Europa, y es éste el mensaje que lanza, la gran hambre y sed de escucha para dar un sentido a la propia vida. Hay muchos jóvenes que esperan a alguien que les sepa hablar.

Si hoy no supiéramos darles una respuesta, mañana no podríamos quejarnos de que otros hayan cubierto los espacios que nosotros, encerrados en nosotros mismos y en nuestras problemáticas asfixiantes, hayamos dejado vacíos.

 En Ypacaraí, recobran todo su sentido y son de gran actualidad las palabras con las que San Francisco Javier, protector de las misiones junto con Teresa de Lisieux, se dirigía a San Ignacio de Loyola: “Muchísimos, en estos lugares, no se hacen ahora cristianos sólo porque falta quien los haga cristianos. Muy a menudo se me ocurre recorrer las Universidades de Europa, especialmente la de París, y echarme a gritar aquí y allá como un loco y sacudir a los que tienen más ciencia que caridad".





 

 
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