Nuestro compromiso hacia los más pobres quiere ser la señal del amor gratuito de Dios. Él recuerda a todos los cristianos que, sin el amor, nada de lo que hacemos en la Iglesia tiene sentido.
Pero, el verdadero amor a los pobres empieza porque se ha conocido el amor gratuito de Jesucristo. En efecto, Jesús nos recuerda que "a los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre".
Es sólo a partir de esta relación de amor, como los pobres adquieren un valor único, ya que ellos están en el corazón de Dios y son el rostro mismo de Dios entre los hombres.
Es a partir de esta visión de caridad, como en la parroquia se ha empezado una acción hacia ellos.
° Ante todo, se ha buscado hacer entender el auténtico valor de la caridad por medio de la formación.
° Con ocasión del aniversario de la fundación de la ciudad de Ypacaraí, Emilio ha afrontado públicamente la relación entre Iglesia y Estado, entre la ciudad de Dios y la ciudad del hombre. La Iglesia está llamada, por derecho evangélico, a tomarse a pecho la defensa de los pobres, sin embargo, la solución del problema social no depende de la Iglesia, sino de la inteligencia, la voluntad, la responsabilidad y la libertad de cada uno y de las instituciones públicas.
° En la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, ha nacido el grupo Cáritas, formado por personas que se han comprometido a dar un lugar central a los más abandonados, para llamar a todos a la solidaridad y a la caridad auténticas. Por su compromiso, el grupo ha sido reconocido también por las autoridades municipales.
° Se han localizado varias situaciones de “pobreza escondida” y se ha intervenido de manera personal y no institucionalizada.

Son éstos algunos pasos que se han hecho hacia los pobres. Por cierto, lo que es importante en este contexto, que presenta muchas situaciones de pobreza, no es tener una función de asistencia social que compete a las instituciones públicas, sino más bien llamar a cada uno a sus propias responsabilidades e intervenir sólo allá donde tal acción sea señal de un amor gratuito de Dios.